Pakistán bombardeó Afganistán y declaró el inicio de una “guerra abierta” contra los talibanes. Los ataques comenzaron en la madrugada de este viernes y alcanzaron importantes ciudades como Kabul, Kandahar y Paktia.
El bombardeo pakistaní ocurrió luego de que fuerzas afganas atacaran posiciones fronterizas durante la noche del jueves como respuesta, a su vez, de ataques previos desde Islamabad.
Desde el Ejército de Pakistán afirmaron que al menos 264 talibanes «terroristas» murieron, refiriéndose así a miembros de Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), un grupo de talibanes pakistaníes yihadistas que operan desde suelo afgano y que previamente habían realizado ataques en la Línea Durand.
Además, se informó que hay al menos 400 heridos y 75 puestos de control destruidos.
Luego de los ataques, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, expresó: «Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre ustedes y nosotros», escribió dirigiéndose a Afganistán.
«Pakistán ha hecho grandes esfuerzos para mantener la normalidad de forma directa y a través de países amigos. Se ha involucrado en una diplomacia de pleno derecho. Pero los talibanes se han convertido en un representante de India», justificó Asif en la red social X.
El jefe del Ejército pakistaní, Ahmed Sharif Chaudhri, sostuvo que atacaron únicamente «objetivos militares» en Afganistán y argumentó que la ofensiva fue lanzada para «proteger los derechos soberanos y los intereses de seguridad de Pakistán».
Por su parte, el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, confirmó los ataques sobre la capital: «El cobarde ejército pakistaní ha llevado a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia», escribió en X.
«Tras los ataques aéreos contra Kabul, Kandahar y otras provincias, se han vuelto a llevar a cabo operaciones de represalia a gran escala contra posiciones de soldados pakistaníes», agregó Mujahid.
Las claves de la guerra abierta entre Pakistán y Afganistán
Ambos bajo gobiernos islámicos se encuentran enfrentados desde hace años a lo largo de una frontera de más de 2.600 kilómetros cuya legitimidad sigue en disputa, la llamada Línea Durand. Esta fue establecida en 1893 por un diplomático británico, Sir Mortimer Durand, cuando el Reino Unido controlaba lo que hoy es Pakistán. Como consecuencia, de la noche a la mañana familias y tribus quedaron divididas.
Afganistán nunca reconoció esta línea como una frontera oficial y la rechaza al considerarla una imposición colonial. Por el contrario, la considera legal y la reconoce como su frontera internacional.
A esto se le suma la lucha de Pakistán contra miembros de Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), un grupo yihadista que surgió en 2007 en el noroeste pakistaní con una postura más radical y alineados al Estado Islámico.
A diferencia de los talibanes afganos, que querían gobernar Afganistán, el TTP pretende derrocar al gobierno de Pakistán, expulsar al ejército pakistaní de las zonas tribales fronterizas y establecer una interpretación extremista de la ley islámica (Sharia) en todo el país.
El TTP es responsable de algunos de los ataques más sangrientos en la historia de Pakistán, incluyendo el terrible atentado contra una escuela en Peshawar en 2014, donde murieron más de 130 niños.