En el sudoeste de Turquía, a unos 18 kilómetros de Denizli, Hierápolis-Pamukkale reúne un paisaje de travertino blanco y los restos de una ciudad fundada en el siglo II antes de Cristo. El conjunto fue inscrito en 1988 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por sus valores naturales y arqueológicos. Esa doble condición explica la convivencia entre las terrazas termales y las ruinas de las épocas helenística, romana y bizantina.El nombre Pamukkale, traducido habitualmente como “castillo de algodón”, alude al aspecto blanco de sus laderas. Sin embargo, el relieve no está cubierto de nieve, sino que se formó por la acumulación de minerales que el agua termal depositó durante siglos.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








