Cuando era chico, Juan Manuel Culotta quería jugar al fútbol. Su padre, Jorge Culotta, ingeniero y jugador de Pucará, el equipo que venció a Irlanda en 1952, lo convenció de probar con el rugby. Dice que allí aprendió lo que todavía aplica en su trabajo: soportar golpes, volver a empezar y trabajar para que otro se luzca.En una lógica similar, comenzó a estudiar Agronomía, atraído por el campo y la vida al aire libre, pero la participación en el centro de estudiantes y el regreso de la democracia despertaron su interés por la cosa pública. En 1984 se pasó a Derecho y, dos años después, entró como meritorio a Tribunales.
El juez Juan Manuel Culotta: su pasión por el rugby, las denuncias a jueces como forma de presión y su candidatura al Consejo de la Magistratura








