La IA dejó de ser un invitado silencioso en las pasarelas para convertirse en protagonista de la conversación. Según un análisis publicado por AIUTA, las Fashion Weeks de 2026 marcaron un punto de quiebre: por primera vez, buena parte del debate no giró en torno a las prendas, sino a los sistemas tecnológicos que determinan cómo se diseñan, se producen y se venden. Ese desplazamiento no implica que la IA haya reemplazado a los diseñadores. Lo que está ocurriendo, de acuerdo con el medio citado, es una ampliación de las capacidades humanas: la tecnología acelera procesos que antes tomaban semanas, mientras el criterio creativo sigue en manos de personas.
Fashion Week pone el foco en la IA como solución a la sobreproducción textil








