Javier Milei se mostró dispuesto a escuchar otras miradas y reavivó las disputas internas cada día más pronunciadas. El lunes llevó a exponer al gabinete nacional al economista Alberto Ades, un promotor de relajar la política monetaria para reactivar la economía. La invitación presidencial desató huracanes, puso en duda la continuidad de Luis Caputo, derivó en pedidos de disculpas vía mensajitos de WhatsApp y terminó con el mercado nervioso ante las dudas de un cambio de políticas. El viernes, el Presidente cerró la semana con una reunión de dos horas y media con Patricia Bullrich, su principal crítica interna, en un giro de contención frente a peleas abiertas que no logra cerrar.
El «mata mata» de Milei: las tres batallas incómodas camino a la reelección








