Su hermano presidente le dice “el jefe”, la compara con Moisés y es la funcionaria más poderosa del gabinete, pero los argentinos casi no conocen la voz de Karina Milei. Hasta ahora. Algo empieza a cambiar en la cúpula del poder libertario. La secretaria general de Presidencia levantó el perfil como nunca antes en los casi tres años de gestión de Javier Milei. No es casual, es una decisión calculada que persigue un efecto. Faltan doce meses para la elección presidencial y en los despachos más importantes de la Casa Rosada se trazaron el 31 de octubre como fecha límite para sellar acuerdos con potenciales aliados y suspender las PASO. La suspensión de las primarias no está asegurada y Karina -con el consejo de Martín y Eduardo “Lule” Menem y las gestiones de Diego Santilli- piensa en cómo lidiar con los gobernadores que no acompañen su iniciativa.
Decisión calculada: Karina Milei acelera acuerdos con los aliados de la Casa Rosada y levanta su perfil








