Desde el silencio sobre el cáncer de Juan XXIII hasta los boletines médicos detallados sobre Francisco ha transcurrido más de medio siglo, en el que la comunicación del Vaticano sobre la salud de los papas se ha ido abriendo poco a poco. Juan XXIII (1958-1963) Elegido a los 76 años, el italiano Angelo Giuseppe Roncalli padecía un cáncer de estómago diagnosticado varios meses antes de su muerte, el 3 de junio de 1963. La gravedad de su estado no se hizo pública. En pleno Concilio Vaticano II (1961-1965), que él mismo había convocado, el Vaticano mantuvo la incertidumbre sobre el diagnóstico exacto, que los feligreses descubrieron después de su fallecimiento. Pablo VI (1963-1978) Giovanni Battista Montini padecía artrosis y diversos problemas vinculados a la edad que limitaron su movilidad durante la década de 1970.
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