En los almacenes de barrio, la cuenta empieza antes de llegar a la góndola. Entre el pasaje, las facturas de servicios, la prepaga y las compras del mes, muchos hogares llegan con un presupuesto ya dividido y eligen alimentos en cantidades más chicas. Ese recorrido cotidiano explica por qué, aun con una inflación más baja, el consumo en los comercios de cercanía sigue ajustado. Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, ubica esa frase en las conversaciones que escucha a diario detrás del mostrador. “El tema está en el pasaje de colectivo, la prepaga, el gas y la luz”, afirmó en Infobae A las Nueve al describir el peso de los gastos que se llevan una parte creciente del ingreso familiar. Para el dirigente, los alimentos también registraron aumentos, pero no concentran toda la presión sobre el bolsillo.
Los almacenes de barrio advierten por la caída del consumo: “La gente compra lo justo y necesario”








