Hace más de tres años se publicó el primer modelo de ChatGPT, y cambió nuestra forma de buscar información. Mientras para algunos usuarios la relación con la IA es superficial, para otros se volvió indispensable, adoptada con una confianza ciega que tiene un antecedente alarmante. Hace pocos años, subir fotos a las redes parecía inofensivo. Hoy Meta enfrenta demandas en 29 estados de EE.UU. por ocultar el daño psicológico que Facebook e Instagram causaban en niños y adolescentes. En septiembre, la CNBC anunció un acuerdo de 17 mil millones de dólares en 10 años, que obliga a la red a sumar controles parentales y restricciones horarias para menores. El caso de Meta debería servir como advertencia. Una ceguera similar puede repetirse con la IA.
El futuro será inteligente, pero inconsciente








