“Mi caso es uno entre millones, pero demuestra que, sin hacer nada, puedes ser detenido en tu trabajo y sometido a tortura”. Kostiantyn Chebaevskyi, ex operador de la central nuclear de Zaporizhzhia, lo dice a Infobae por Zoom, a través de una intérprete. No levanta la voz ni dramatiza. Habla como quien ya contó la historia muchas veces, y en esta conversación no se le pidió que la reviviera. Esa historia empieza el 6 de agosto de 2022, un sábado, a las tres de la tarde. Kostiantyn terminaba su turno en la central nuclear de Zaporizhzhia, en Enerhodar, la más grande de Europa y ocupada por tropas rusas desde marzo de ese año.
De la central de Zaporizhzhia a la Justicia argentina: el ucraniano que busca que se investigue su tortura reveló su identidad








