COLUMNISTAS algoritmos e imperialismo Casos. La voluntad popular se vacía cuando corporaciones condicionan quién compite. | cedoc De Meta y las presiones de Trump en Honduras a las controversias en Colombia y Bolivia, la proscripción de Cristina Kirchner y la intervención en Venezuela, seis casos muestran una amenaza común: la voluntad popular se vacía cuando corporaciones, tribunales o potencias extranjeras condicionan quién compite, qué información circula y cuánto puede decidir una sociedad. Defender la democracia exige que ningún poder económico, judicial o geopolítico esté por encima de la soberanía popular. La democracia no se reduce al voto. Requiere información, alternativas reales y capacidad de cambiar el rumbo sin restricciones ajenas. Cuando una empresa controla la visibilidad electoral, una potencia amenaza con sanciones, un organismo internacional emite conclusiones decisivas o una sentencia excluye a una dirigente, no basta invocar la legalidad: hay que examinar fundamentos, garantías y efectos democráticos.
La democracia intervenida








