Un pequeño animal de agua dulce puede mantenerse sin signos de envejecimiento, hasta que baja la temperatura. Se trata de la Hydra oligactis, una especie que, con alimentación y condiciones térmicas adecuadas, conserva esa capacidad excepcional. Una investigación de la Universidad de Innsbruck examinó cómo el frío activa su reproducción sexual y desencadena el deterioro biológico. La clave está en una transición que transforma su forma de generar descendencia. Este pólipo suele reproducirse asexualmente mediante clonación, sin espermatozoides ni óvulos. Ante las bajas temperaturas, comienza a producir células sexuales, un cambio que el equipo analizó a través de sus efectos sobre el metabolismo. El cambio podría relacionarse con su vida en lagos de alta montaña: los embriones de reproducción sexual resisten temperaturas más bajas, mientras los progenitores pierden su inmortalidad. Otras hidras no envejecen, incluso bajo estrés ambiental o durante su ciclo reproductivo.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








