Faltaban cinco meses para que en La Plata se consumara el operativo que la historia argentina recuerda como la Noche de los Lápices pero en Tucumán la cacería de estudiantes ya había empezado. Entre la noche del 14 y la madrugada del 15 de abril de 1976, apenas tres semanas después del golpe de Estado del 24 de marzo, varias patotas recorrieron la capital tucumana y se llevaron de sus casas a seis jóvenes, al menos. Casi todos tenían entre 20 y 26 años, y estudiaban en la Universidad Nacional de Tucumán, varios de ellos en la Facultad de Bioquímica y Química.
La Noche de los Lápices tucumana: estudiantes secuestrados en 1976 vuelven a tener nombre en el Pozo de Vargas








