La semana financiera arrancó con un castigo adicional para los bonos argentinos, que ya venían golpeados. Desde temprano se registró presión vendedora, que solo se calmó después del mediodía. La caída de las cotizaciones estuvo en el orden del 1,5% y el riesgo país lo reflejó, trepando por encima de los 675 puntos básicos. El deterioro en los precios de la deuda argentina no se detiene hace prácticamente tres meses. El nivel más bajo de riesgo país se registró a principios de julio, cuando tocó los 403 puntos. Desde ese momento no para de aumentar hasta llegar a los nuevos máximos de ayer. Los mercados ven un peligro de default de los bonos prácticamente equivalente a cero el año próximo. Es decir, los inversores están prácticamente seguros que el Gobierno podrá hacer frente al pago de los vencimientos, aún si se mantiene cerrado el mercado internacional.
El riesgo país se acerca a los 700 puntos: ¿es un castigo exagerado a un año para las elecciones?








