Durante décadas Punta del Este construyó una ciudad para mucha más gente de la que vivía allí. Miles de viviendas, infraestructura, gastronomía, servicios y equipamientos fueron desarrollados para una población que durante buena parte del año no estaba. Lo que durante mucho tiempo pudo entenderse como una particularidad de una ciudad de temporada hoy empieza a revelar otra posibilidad: ese enorme stock construido se ha convertido en la infraestructura de una nueva etapa. Durante muchos años la lógica fue relativamente sencilla. Punta del Este atraía visitantes, principalmente de Uruguay y Argentina, algunos de ellos compraban una segunda residencia y esa demanda impulsaba nuevos desarrollos. Cada generación de inversores confiaba en que el destino seguiría creciendo y la ciudad construiría un poco más.
Punta del Este: de destino turístico a ciudad permanente








