“All in” es una expresión que utilizan los jugadores en el Poker para apostar todas las fichas a una sola mano. En Washington, se traduce como un compromiso completo de la administración de Donald Trump con la Argentina. La mímica quedó cristalizada en la entrega del premio a Javier Milei como “Campeón Global de la Libre Empresa”, otorgado la última semana por la US Chamber. Pero los Estados Unidos no visualizan la figura del presidente argentino como un aliado para cuidar “el patio trasero” sólo por las interminables citas dogmáticas que enhebró en su discurso, sino que sus medidas económicas representan una ventana de oportunidad única en las últimas décadas responsables de la euforia empresaria en el Norte: la vedette es el RIGI. Argentina es ahora “RIGIland”.
Paradojas de “RIGIland”: euforia en Washington por el modelo de Milei y alarma por el alcance de la Ley Malvinas








