Un país puede caber dentro de los límites de una gran ciudad y, aun así, ejercer soberanía, mantener relaciones diplomáticas y participar en organismos internacionales. Esa condición define a los microestados, una categoría sin una definición única en el derecho internacional, asociada a territorios, poblaciones o ambas dimensiones muy reducidas. La discusión sobre qué países integran ese grupo no se resuelve solo con una tabla de superficies. En su uso más extendido en la bibliografía académica y en documentos europeos, el término describe a cinco Estados soberanos que preservaron su independencia mediante vínculos estrechos con vecinos de mayor tamaño: Andorra, Liechtenstein, Mónaco, San Marino y la Ciudad del Vaticano. Los cinco cuentan con gobiernos, ordenamientos jurídicos, fronteras y capacidad de actuación exterior. La escala territorial, sin embargo, condiciona aspectos de su funcionamiento cotidiano.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








