Una mujer de Riverwood, en el suroeste de Sídney, ganó un paquete de premios valuado en 10,2 millones de dólares australianos (unos USD 7.152.238), pero estuvo a punto de no enterarse jamás. Recibió una llamada telefónica para comunicarle la noticia y, convencida de que se trataba de una estafa, colgó el teléfono y bloqueó el número del organizador del sorteo. El episodio fue recogido por el medio australiano 7News, que detalló la insólita cadena de intentos que debió desplegar Dream Home Art Union —la organización a cargo del sorteo— para lograr que la ganadora aceptara que su premio era legítimo. El lote incluía una mansión de cuatro pisos en Currumbin, en la Gold Coast de Queensland, junto con 400.000 dólares australianos en lingotes de oro y un vehículo Land Rover Defender valuado en 166.000 dólares australianos (USD 116.399).
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








