La novela corta “Donde el agua trabaja”, del escritor peruano David Silva Rojas, fue escrita en un 99% por inteligencia artificial, según el detector Pangram. La obra había ganado en julio el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, dotado con 20.000 euros, según informó este viernes el diario español El País.
El hallazgo llevó a la editorial mexicana Almadía a suspender la presentación del libro prevista para este viernes en Madrid, así como el resto de la gira por Barcelona, Sevilla y Cádiz. El País calificó el caso como el primero de este calibre detectado en la literatura en español.
El premio fue convocado en noviembre de 2025 por Almadía junto a la fundación española Ventosa-Arrufat. Las bases eran explícitas: la participación implicaba declarar que la obra no había sido escrita, ni parcial ni totalmente, con herramientas de inteligencia artificial, bajo pena de descalificación en cualquier fase del proceso.
Entre 2.204 manuscritos enviados desde 22 países, el jurado eligió por unanimidad la novela de Silva Rojas, abogado e investigador de 45 años nacido en Ica. Lo integraron la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, la argentina Selva Almada y la ecuatoriana Mónica Ojeda, quienes destacaron “el uso de los silencios” y un lenguaje de oraciones breves que evitaba “la tentación del panfleto”.
Un análisis sobre el libro completo
El País no se basó en fragmentos sueltos: analizó la novela entera, unas 26.000 palabras, con la versión 4.1 de Pangram, la herramienta que la propia investigación del periódico había identificado antes como la más fiable del mercado para detectar texto generado por máquinas.
La compañía detrás del detector sostiene que su tasa de falsos positivos es de apenas uno por cada 24.000 textos escritos por personas. Su consejero delegado, Max Spero, explicó en el pódcast Mixed Signals que esa cifra surge de probar el sistema con millones de textos anteriores a 2022, previos a la existencia de los modelos actuales de IA.
El diario encontró además otras señales. Pangram atribuyó a una IA el 97% de las respuestas que Silva Rojas dio en una entrevista publicada en septiembre por la revista Ulrica, mientras que el texto de la periodista que la firmaba salió calificado como enteramente humano. Un texto autobiográfico de 924 palabras que el autor publicó ese mismo mes en la web de Ventosa-Arrufat obtuvo un 80% de IA.
La respuesta de la editorial
Contactada por El País a primera hora del viernes, la editorial Almadía dijo sentirse sorprendida y aseguró que en ningún momento del proceso había sospechado del autor. El diario compartió con el sello varios de los indicios reunidos y preguntó por la existencia de borradores o registros de versiones anteriores del manuscrito.
Desde Almadía respondieron que la cuestión es compleja y pidieron tiempo para hablar con Silva Rojas y continuar con sus propias averiguaciones. El autor, según el diario, no respondió a nuevas llamadas para ofrecer su versión de los hechos.
El primer sospechoso tras un rastreo más amplio
El hallazgo llega apenas una semana después de que el mismo diario analizara 175 libros populares en España y concluyera que uno de cada tres superventas autopublicados contiene una proporción considerable de texto generado con IA. Ninguno de los libros premiados que había revisado entonces mostraba señales, hasta la aparición de “Donde el agua trabaja”.
El caso también llega dos días después de que se confirmara que el canadiense Thélyson Orélien usó inteligencia artificial para escribir su novela “C’était ça ou mourir”, premiada en Francia, lo que llevó a su editorial a desvincularse del autor tras una investigación interna.
“Donde el agua trabaja” narra la historia de una joven que deja su comunidad para trabajar en una hacienda vinícola de Ica, Perú, y había sido publicada internacionalmente el 13 de octubre, diez días antes de que se conociera el resultado del análisis.
El País advirtió que un resultado de Pangram no prueba por sí solo cómo se escribió un texto, ya que el sistema reconoce patrones estadísticos sin poder distinguir si una persona usó la IA de forma automática o para dar forma a sus propias notas e ideas. La editorial no había anunciado, hasta el cierre de esta nota, ninguna decisión formal sobre el futuro del premio o del libro.







