Sorprendido con lo que sucede en el balneario El Cóndor con el arbolado público¸ no es un buen ejemplo lo que se hace con los árboles allí, los olmos estaban bellísimos, ahora habrá que esperar 10 años para que recuperen el follaje.
Voy a utilizar un término para definir la acción de la persona que dio la orden para trochar los árboles, que suele utilizar mi amigo Andrés Di Leo. El término es “energúmeno: que significa “persona que se comporta de manera airada, furiosa, exaltada o violenta”.
Me pregunto: si la razón, la medida que se tomó es para que no vayan los loros, se equivocan, porque para eso deberían cortado también los cables de las calles o tapado las cuevas de los acantilados, cosas imposibles. Pero debemos saber que los loros hacen a nuestra identidad de la Comarca, es un sello natural de Dios, para nuestro lugar.
Conclusión: mientras la Fundación Amigos del Árbol y la Tierra se traslada a la ciudad de Sierra Grande para una jornada ecológica conjuntamente con la institución anfitriona “Árboles para Sierra Grande”, en El Cóndor, a 30 kilómetros de Viedma, trochan los árboles, como si esa fuera la solución para evitar los loros.
Tendría muchos más malos ejemplos, pero espero que no sigan maltratado al arbolado público.










