El riesgo país terminó la semana por encima de los 700 puntos básicos y en los últimos días alcanzó los niveles más altos en 12 meses. Desde los mínimos de julio -cuando había caído hasta la zona de las 400 unidades- el indicador sumó 300 puntos.
Los analistas resaltaron que esa suba se da en un contexto internacional volátil, pero aseguraron que hay varios números de la economía que deberían reducir el riesgo país. Sin embargo, las variables que hacen al humor social en los 12 meses previos a las elecciones presidenciales están marcando la diferencia.
“Aun con un importante caudal de flujos comerciales a favor, el mercado viene dando con el correr de las semanas mayor relevancia a la prima electoral”, indicó un informe de Grupo SBS.
Desde GMA Capital coincidieron: “Los avances del frente externotodavía no alcanzan para despejar las dudas del mercado: el riesgo país continúa aumentando y la acumulación de reservas, aunque necesaria, no parece suficiente para disipar los interrogantes sobre la sostenibilidad del programa económico hacia adelante”.
Los buenos datos no alcanzan
El trabajo de SBS puntualizó que el Banco Central (BCRA) reanudó notablemente en octubre sus compras de dólares por los mayores flujos comerciales y préstamos locales en moneda extranjera, en contexto de tipo de cambio estable, inflación moderada, baja volatilidad de las tasas en pesos y con superávit fiscal. Sin embargo, reconoció que las valuaciones de los bonos Globales —inversas al riesgo país— dan cuenta de la prima electoral.
“La dinámica de las variables con incidencia en el humor social será clave. En ese sentido, el monitoreo de indicadores de confianza, así como de salarios reales y empleo, actividad económica en sectores trabajo-intensivos, inflación, marcha del crédito privado y la mora, serán cada vez más importantes (y ponderadas por el mercado) hacia los próximos meses”, indicó el informe de esa compañía.
Desde Invertir en Bolsa (IEB) también reconocieron que datos de la economía real, como el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) o la evolución del crédito y el salario, serán leídos en clave electoral.
“Si bien es prematuro hablar de una recuperación sostenida, las señales de ingresos y crédito sugieren que la actividad habría hecho piso. Su confirmación en los próximos datos sería clave para que el mercado recupere el apetito por la deuda argentina”, afirmaron los analistas de esa compañía.
Una de las explicaciones que ensayaron desde GMA Capital también tiene que ver con la cuestión electoral y su influencia en el análisis de sostenibilidad de la deuda, ya que ese enfoque tiene en cuenta cuatro variables: el stock de pasivos, la tasa de interés real, el crecimiento del PBI y el resultado primario.
“Con continuidad de la actual administración (superávit primario, crecimiento y perfil promercado), la deuda luce más sostenible. Con un resultado electoral distinto, en cambio, el análisis arrojaría números adversos si se usaran como supuestos las políticas de gestiones anteriores”, detalló la consultora.
La otra razón que encontró GMA Capital para explicar la persistencia del riesgo país en los niveles actuales tiene que ver con la historia local. “Una decena de defaults soberanos, rupturas masivas de contratos y episodios de inflación y licuación elevan la vara como a pocos países. Para los inversores, Argentina debe ‘sobrecumplir’ en cada métrica. Bajo esa lectura, tampoco pasan por alto nuestro talón de Aquiles: el bajo nivel de reservas internacionales”, cerró el reporte.









