Una nueva encuesta midió escenarios electorales para la presidencial del año que viene y dejó dos mensajes contrapuestos para Javier Milei. Si el libertario se detiene en las primeras páginas del estudio, puede respirar aliviado; a Patricia Bullrich le va muy mal. Pero si se queda con el cuadro final, seguramente se alterará: allí le va muy bien a la senadora.
El trabajo que adelanta este miércoles Clarín es de CB Global Data, una consultora que se hizo conocida a principios de 2020 cuando comenzó a publicar un ranking de gobernadores. Luego, sumó tablas de intendentes y de presidentes de la región.
Más acá en el tiempo, su director, Cristian Buttié, consiguió otra medalla estadística para colgarse: fue de los pocos analistas que anticipó un posible triunfo de Lula da Silva en Brasil.
El último relevamiento nacional de CB, entre el 21 y el 25 de este mes, incluyó 1.151 casos. Los resultados se presentaron con +/- 2,9% de margen de error.
De arranque, el sondeo hace una pregunta general sobre continuidad vs. cambio. Y se repite en un punto la proporción que adelantó Clarín este fin de semana, en un informe especial, a un año de la elección general. Cuando se hace el planteo binario, el 33,8% opta porque en 2027 «sigan los que están» y 57,5% prefiere «que haya un cambio». Completa un 8,7% de «no sabe».
Luego, viene la primera pregunta de intención de voto y CB pondera candidatos casi como si se tratara de una PASO. El Gobierno se ve representado por Milei y Bullrich, y el Presidente más que triplica a la jefa del bloque del Senado: 27,1% vs. 8,5%. El queda primero y ella, cuarta: 35,6 puntos entre ambos.
¿Quiénes se interponen el medio? Los representantes de la otra interna, la peronista. Segundo viene Axel Kicillof con 16,5% y tercero, un «candidato de Cristina» con 12,1%: 28,6% entre los dos. Si se agrega el 3,5% del Peronismo Federal, el PJ llega a un total de 32,1% (menos que el Gobierno).
Desde la izquierda, Myriam Bregman tiene interesantes 7,3 puntos, más 7,1 de «otros», 3,5 de «blanco» y 14,4 de «no sabe».
Otra parte interesante del trabajo es cuando se comparan dos eventuales balotajes. Desde el peronismo, sólo se evalúa a Kicillof; mientras que del Gobierno, se testea a Milei y a Bullrich. Y en este escenario, a ella le va mejor que a él. Es la hipótesis que impulsa un sector del círculo rojo, que abona la idea de un candidato (en este caso candidata) de mejores modales republicanos.
En el primer mano a mano, el Presidente le gana al gobernador por menos del margen de error: 43% a 40,6%, con 8,6% de «blanco / nulo» y 7,8% de «no sabe». Pero cuando a Kicillof lo enfrentan con Bullrich, la senadora le saca una brecha más clara: 47,3% a 40,1%, con 5,7% de «blanco / nulo» y 6,9% de «no sabe».
Muy probablemente en estos números se apoye Bullrich para tensionar la relación con los Milei y coquetear en público y en privado con una eventual candidatura. Las dudas igual persisten: ¿y si es una estrategia consensuada con los hermanos para no perder apoyo blando?
Se trata, de todos modos, de mediciones muy preliminares. Falta mucho tiempo para la votación, no está claro si será con PASO y el panorama económico también aporta incertidumbre.
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