Cipolletti tendrá una nueva chance de ascenso en los playoffs de la reválida. (Foto: Luis Amaolo)
Estar a 90 minutos de la gloria y no poder conseguirla es duro. Cipolletti estuvo más cerca que nunca de volver a la segunda categoría pero cayó ante San Martín de Formosa en la final única en San Francisco.
La bronca perdura y la frustración por la oportunidad desperdiciada seguirá rondando en la cabeza de los jugadores. Pero el formato del torneo contradice la frase de que el tren pasa una sola vez. En este caso, hay otra chance de subirse y es bastante buena.
El Albinegro entrará en los cuartos de final en los playoffs por el segundo ascenso y será el clasificado N°1 para el ordenamiento. Esto significa que le tocará el peor de los que avancen. El listado se decide en base a cómo quedaron en la segunda fase y cuánto avanzaron en los cruces los que siguieron en carrera, como Cipo.
No solo tendrá el duelo, a priori, más accesible sino que también definirá de local y con ventaja deportiva. Lo mismo ocurrirá si pasa a semifinales. Ya en la final no habría ventaja deportiva pero seguiría el formato de ida y vuelta por lo que definiría la serie en La Visera de Cemento, sea quién sea el rival. Un escenario inmejorable.
El gran desafío para el plantel de Cipolletti será reponerse desde lo mental. Está obligado a pasar de página y no quedarse con la oportunidad desperdiciada. El vaso medio lleno, en este caso, es tentador. Si la respuesta anímica se da, el Albinegro será uno de los grandes candidatos al segundo ascenso.
La final en San Francisco dejó una sensación de tristeza y poco para reprochar. El equipo tuvo actitud y salió decidido. Pudo crear algunas chances de gol en el primer tiempo pero sintió el golpe del gol rival antes del descanso.
El segundo fue más difícil con el 2-0 rápido y la expulsión de Andrés Almirón. Más allá de que la roja fue infantil, los cuestionamientos serán esporádicos ya que el volante es una de las figuras del equipo y es uno de los responsables de que el equipo haya llegado a la final.
Las distracciones en esas jugadas puntuales pueden ser lo que más lamente el Albinegro. Por fuera de eso, San Martín ganó bien y tampoco hubo incidencia arbitral.
Un grande como Atlético Rafaela quedó en el mismo escenario que Cipo el año pasado y logró el segundo boleto tras perder el primero. Cayó por penales con Bolívar y luego tuvo su revancha al vencer a San Martín de Formosa, otro que cambió tristeza por alegría pero de un año para otro.
El llanto desconsolado de los jugadores post partido en San Francisco dejó en claro lo que les importaba. La primera sensación fue la de estar en deuda con la gente. El público albinegro percibió esa angustia y les regaló un aliento ensordecedor. Los futbolistas agradecieron el gesto y, por un ratito, la desolación se transformó en esperanza.
Ese apoyo de los hinchas será el combustible para ir por el nuevo objetivo. Como la frase de Gustavo Cerati, Cipolletti le dijo «adiós» al primer ascenso pero después del dolor, vendrá un nuevo amanecer.
Cipolletti no tendrá actividad el próximo fin de semana en el que se jugarán los partidos vuelta de octavos de final en los playoffs por el segundo ascenso.
El domingo, el Albinegro conocerá quién será su rival al que visitará el 8 de noviembre en la ida de cuartos. El 15/11 será el reencuentro con el público en La Visera en el partido de vuelta.
Luego de los duelos de ida de este último fin de semana, un rival que asoma como el más posible es Juventud Antoniana. Cipo ya lo visitó en Salta en el cierre de la segunda fase y le ganó 2 a 0 en el triunfo que le aseguró la clasificación.
Más allá del buen antecedente, ahora se encontraría con un rival en crecimiento y no a la baja como en la ocasión anterior. Esa vez, ya estaban eliminados.
En la fase previa, Antoniana superó con claridad a Huracán Las Heras con un 3-0 de local y derrota 1-0 de visitante. En la ida de octavos, volvió a ganar 3-0 contra Sol de América de Formosa y quedó bien parado para la vuelta.
De todas formas, aún es pronto porque restan 90 minutos que podrían cambiar todo. La única certeza para Cipo es que tendrá tiempo para procesar la derrota en San Francisco y cambiar el chip de cara a lo que viene.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












