El alemán David Bossek se propuso algo que pocos intentan: recorrer los siete continentes sin tomar ningún avión y compensar cada emisión generada durante el trayecto. Desde 2024 avanza por tierra y mar bajo el nombre de expedición “ONE PLANET”, y lleva recorridos más de 90.000 kilómetros en lo que proyecta como un viaje de cuatro años. El camino, sin embargo, resultó bastante más difícil de lo que esperaba.
El explorador trabajaba en ciencias ambientales cuando diseñó la ruta. No quería encadenar destinos turísticos desde las alturas, sino construir un itinerario terrestre y marítimo que le permitiera registrar su huella de carbono con precisión, según contó a CNN Travel. “Te permite conectar con las personas y los lugares que encontrás, y te da una noción distinta de las distancias”, explicó.
Un robo en Brasil y el rechazo en la frontera de Panamá marcaron los primeros obstáculos
Tras cruzar el Atlántico en velero desde Cabo Verde, desembarcó en Brasil, donde sufrió un robo. Continuó haciendo dedo hasta Ushuaia, participó en una expedición a la Antártida y fue avanzando hacia el norte en distintos medios de transporte. Las dificultades burocráticas no tardaron en aparecer: en su primer intento, las autoridades de Panamá le negaron el ingreso y tuvo que buscar una ruta alternativa.
El propio viajero reconoció que su pasaporte alemán le facilitó el acceso a muchos destinos, una ventaja que no tienen la mayoría de los viajeros con documentos de otras nacionalidades. “Hay momentos en los que uno duda de sí mismo. Pero ahí es donde ocurre el crecimiento personal”, reflexionó al repasar esa etapa.
El recorrido se gestiona con un presupuesto muy ajustado. Partió con pocos ahorros y rara vez paga alojamiento: acampa, trabaja como tripulante de barco y cubre distancias en bicicleta, kayak o haciendo dedo. En uno de los tramos más extremos, construyó una balsa para navegar por la Amazonía boliviana. Para él, el viaje no debe estar “enmarcado ni definido por el dinero”.
La imposibilidad de cruzar Canadá por tierra lo llevó a tomar su primer vuelo a fines de 2025
Durante más de dos años, la promesa de no volar se mantuvo en pie. A fines de 2025, el alemán no encontró forma de atravesar Canadá por tierra y enfrentaba una larga espera para abordar un ferry estacional hacia México, donde dos proyectos de cine documental lo aguardaban. Ante ese panorama, decidió subirse a un avión por primera vez.
“Las circunstancias justifican mi decisión, pero no eliminan las emisiones”, admitió, consciente de que ese trayecto anuló gran parte del ahorro de carbono acumulado durante meses. “Evitar los aviones sigue siendo uno de los principios centrales del proyecto. Pero mantener una narrativa impecable de cero vuelos no debería eclipsar los objetivos científicos, sociales y de registro”, aclaró en declaraciones recogidas por CNN Travel.
Desde las Galápagos hasta Australia, el viajero avanza hacia el Sudeste Asiático con destino final en Alemania
Desde México, continuó hacia Panamá y navegó hasta las Islas Galápagos y las Marquesas, en la Polinesia Francesa, antes de llegar a Australia. Allí recorrió el interior del continente haciendo dedo, con paradas en Alice Springs y Yuendumu, documentando comunidades y paisajes alejados de los circuitos convencionales. Luego consiguió un lugar como tripulante en una embarcación con destino al Sudeste Asiático, lo que le permitió continuar sin sumar otro trayecto aéreo.
De cara a esa región y a Oriente Medio, Bossek enfrenta un desafío adicional: moverse por territorios donde no domina el idioma local. Aunque habla alemán, inglés y español con fluidez, y tiene conocimientos de francés y estonio, las próximas etapas lo llevarán a barreras lingüísticas nuevas.
El explorador estima regresar a Alemania en 2028, aunque advierte que no maneja plazos rígidos y que la ruta admite desvíos para documentar historias inesperadas. “Si este viaje me enseñó algo, es la imprevisibilidad de moverse así”, señaló. El clima, la disponibilidad de embarcaciones, las fronteras y los contextos políticos pueden alterar los planes en cualquier momento. “La dirección es casa; la ruta exacta y el momento, no”, concluyó.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












