Según las pruebas PISA el 45% de los alumnos de sexto grado no alcanza niveles satisfactorios. Foto: archivo.
La calidad de la educación vuelve a estar en el centro del debate, esta vez con la lupa puesta en cómo se forman quienes deben enseñar los números.
Un nuevo informe de la organización Argentinos por la Educación, elaborado por Tomás Besada y Martín Nistal, revela que, a nivel nacional, las materias relacionadas con la matemática representan apenas el 8,8% de la carga horaria total en los profesorados de Educación Primaria.
El dato inquieta más si se lo cruza con otros datos en las aulas, como las últimas pruebas oficiales, las cuales demuestran que el 45% de los alumnos de sexto grado no alcanza niveles satisfactorios en esta disciplina, una cifra que trepa al 76% entre los jóvenes de 15 años (según los datos de PISA).
Para Marcela Svarc, profesora del departamento de Matemática de la Universidad de San Andrés, el problema estructural es evidente: «las currículas de los profesorados muestran una baja carga horaria dedicada a matemática, inferior al 10%. Si bien es importante aumentarla, hay que asegurar una formación rigurosa que combine conocimientos disciplinares sólidos con herramientas didácticas».
La carrera para ser maestro de primaria dura, en promedio, unas 2.721 horas reloj en todo el país. Sin embargo, el peso que se le da a la matemática cambia drásticamente según la provincia, reflejando una profunda desigualdad en el punto de partida de los docentes.
Ante este escenario federal tan desparejo, Romina Busain, profesora de Matemática, advierte sobre el impacto directo en las aulas: «Esta enorme heterogeneidad refleja una desigualdad profunda. El Compromiso Federal por la Matemática, previsto para 2027, es una oportunidad para avanzar hacia criterios comunes que garanticen que todos los egresados cuenten con herramientas sólidas para revertir los bajos resultados de los estudiantes».
El informe también advierte que el problema es también cómo se distribuyen las horas. En la mayoría de las provincias, las materias pedagógicas (didáctica) superan ampliamente a las de contenido duro (disciplinares).
Para los expertos, este desequilibrio genera un cortocircuito en el aula. Gustavo Romero, jefe de departamento de Matemática del Colegio Nacional de Buenos Aires, es tajante al respecto: «un maestro tiene que saber matemática, y saberla bien. No alcanza con la que se aprende hasta la secundaria. Cualquier reforma que le quite horas a la matemática, en nombre de la flexibilidad o de acortar la carrera, se equivoca».
Sin embargo, Romero aclara que la didáctica tampoco es un mero trámite: «saber didáctica no es un repertorio de recursos, implica saber diseñar una situación para que el conocimiento resuelva un problema y saber leer el error del alumno».
El talón de Aquiles no se agota en la formación inicial. El estudio también pone la mira en la formación continua de los maestros que ya están frente al grupo:
Aun con mejores profesorados y capacitaciones, la especialista Adriana González recuerda que hay factores externos que condicionan el éxito educativo: «podemos tener docentes altamente formados, pero si no mejoramos el clima que se vive en las aulas, hasta el mejor profesor encuentra enormes dificultades. No alcanza con un docente con todas las ganas de enseñar si del otro lado no encuentra estudiantes que quieran aprender y una comunidad que respalde».
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












