En un episodio de The Mel Robbins Podcast, el empresario y conferencista Ed Mylett relató cómo dos episodios cardíacos y la muerte de su padre lo llevaron a revisar sus prioridades, reducir la preocupación y valorar sus vínculos personales.
La conversación con Mel Robbins abordó herramientas personales para enfrentar la ansiedad, los cambios de vida y los efectos de las experiencias difíciles.
Mylett, de 55 años, señaló que esta fue su primera entrevista en casi dos años. Durante el diálogo, explicó que el período de distancia pública coincidió con una revisión de sus compromisos, hábitos y relaciones, luego de entender que el éxito no consiste necesariamente en sumar actividades.
Sostuvo que las personas pueden modificar su rumbo a partir de decisiones pequeñas. “Estás literalmente a una decisión de cambiar tu vida”, afirmó, aunque aclaró que el primer paso puede ser imaginar una realidad distinta antes de estar convencido de que ocurrirá.
La muerte de su padre cambió su relación con el tiempo
El fallecimiento de su papá, ocurrido hace alrededor de tres años y medio, fue uno de los hechos que influyó en esa revisión. Mylett contó que estuvo junto a él en sus últimos momentos y que la experiencia le hizo pensar en aquello que una persona deja atrás.
Según relató, al entrar en la casa paterna observó el auto, los premios y las pertenencias de su padre. A partir de esa escena concluyó que los objetos, el reconocimiento público y las preocupaciones no definen a una persona. “No eres tus posesiones, ni tus miedos, ni tus inseguridades”, expresó durante la entrevista.
Tras esa pérdida, decidió hacer una lista de lo que quería conservar en su vida y ordenarlo según la importancia que todavía tuviera para él. El ejercicio lo llevó a priorizar el tiempo con su familia, los recuerdos compartidos y los vínculos con sus amigos por sobre metas que antes asociaba con el crecimiento profesional.
También recomendó escribir los temores para analizarlos con distancia y explicó que trasladar esas ideas del pensamiento al papel le permitió distinguir entre riesgos concretos y preocupaciones que consideró improbables. “Cuando los escribí, perdieron gran parte de su poder sobre mí”, señaló.
El método de quitar lo que ya no sirve
Para explicar su cambio de perspectiva, el entrevistado utilizó la historia de Wilma, un águila que vivía en su propiedad. Tras la muerte de su pareja, el animal perdió plumas que, según Mylett, ya no necesitaba y luego volvió a formar una familia.
El conferencista tomó esa situación como una imagen de su propio proceso y en lugar de incorporar más actividades, propuso quitar creencias, relaciones, ambientes y hábitos que generan malestar. “No creo que el éxito sea agregar más; creo que es hacer espacio”, dijo.
Esa idea tomó mayor fuerza luego de los dos eventos cardíacos que describió como una advertencia para bajar el ritmo. Por esta razón, afirmó que comenzó a preguntarse si realmente deseaba asistir a cada compromiso que aceptaba y si ciertas obligaciones todavía estaban alineadas con sus intereses.
La preocupación constante fue otro de los puntos centrales: el empresario vinculó esa tendencia con su infancia, marcada por el consumo de alcohol y drogas de su padre. Aseguró que preocuparse no evita los problemas y puede hacer que una persona experimente una situación negativa muchas veces antes de que suceda, si es que ocurre.
Las dificultades pueden convertirse en una forma de ayuda
Mylett recordó el proceso de recuperación de su papá, quien logró mantenerse sobrio después de pedir ayuda. De acuerdo con su relato, un hombre que también había atravesado una adicción intervino en un momento crítico y contribuyó a cambiar el destino de su familia.
Ese episodio consolidó una de las ideas que el autor repitió durante la conversación: “Estás más preparado para ayudar a la persona que antes fuiste”. Para él, los errores, las pérdidas y las limitaciones no descalifican a alguien, sino que pueden darle herramientas para acompañar a otros en circunstancias similares.
Su padre, añadió, se comprometió a no beber “un día más” cada jornada, una fórmula que sostuvo hasta su muerte. Más tarde ayudó a miles de personas en procesos de sobriedad, según contó. El orador presentó ese caso como un ejemplo de cambios construidos a partir de decisiones cotidianas.
Al final de la entrevista, insistió en que el recorrido de una persona no debe medirse solo por sus tropiezos. “Lo importante no son tus errores ni quién te dejó; es que sigues de pie después de eso”, afirmó e invitó a reconocer a quienes brindaron apoyo en la infancia y a actuar con mayor atención hacia las personas cercanas.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












