EN VIVO La Mega 98.9 FM Facebook · Mega Éxitos 98.9 WhatsApp
Sábado 31 de octubre Sierra Grande · Río Negro
Sierra Grande
--° Cargando clima…
    Último momento
    Durante la visita a la Argentina, León XIV expondrá su mirada sobre la pobreza, el desarrollo y la educación, que cuestiona los planes de ajusteEvan Bernstein, CEO de B’nai B’rith International: “No hay lugar seguro para la comunidad judía”Francia refuerza su seguridad ante otro sábado de protestas de alto riesgo, intensificadas por el “efecto” HalloweenHalloween, una película de bajo presupuesto que se convirtió en una saga de 13 títulosVitamina D: cuáles son los niveles en sangre recomendados y cuánto se necesita, según la edadCuál es el mejor momento del día para comer frutas y reducir picos de azúcar en sangreCómo distinguir las picaduras de insectos y cuándo se debe buscar atención médica$Libra: la PIA apeló el cierre y pidió reabrir la investigación

    Vitamina D: cuáles son los niveles en sangre recomendados y cuánto se necesita, según la edad

    Publicidad
    SEGURIDAD
    REMIS BASE
    PROMO RADIO MEGA
    MEGASTUDIO
    abertura
    promo
    lubri
    ISP
    TENZI
    Vitamina D: cuáles son los niveles en sangre recomendados y cuánto se necesita, según la edad

    La vitamina D puede producirse en la piel a partir de la exposición al sol. Sin embargo, factores como la latitud geográfica, el tiempo de exposición, la pigmentación de la piel, la dieta y la edad influyen en la cantidad que el organismo logra sintetizar.

    Por eso, el análisis de vitamina D en sangre se solicita con frecuencia en los controles de salud. El resultado puede orientar una evaluación clínica, aunque no existe un único valor que permita definir, por sí solo, qué nivel es adecuado para todas las personas.

    Conocer las recomendaciones de consumo y entender qué mide este estudio ayuda a interpretar los resultados sin confundir las dosis diarias, expresadas en unidades internacionales, con las concentraciones que se informan en sangre.

    Publicidad
    RADIO
    ten
    isp

    Qué es la vitamina D y para qué sirve en el cuerpo

    La vitamina D funciona en el organismo de manera similar a una hormona. Una vez sintetizada en la piel o incorporada a través de los alimentos, pasa por el hígado y los riñones, donde se transforma en una forma activa que interviene en distintas funciones del cuerpo.

    Su función más conocida es regular el calcio y el fósforo: favorece su absorción en el intestino, ayuda a controlar cuánto eliminan los riñones y contribuye a la mineralización de los huesos. Cuando falta vitamina D, el intestino absorbe menos calcio, lo que puede afectar la densidad y la fortaleza óseas.

    También participa en la función muscular, el sistema inmunitario y la regulación de varios procesos celulares, según la Oficina de Suplementos Dietéticos (ODS) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos.

    Las principales fuentes son la exposición solar, ciertos alimentos (como pescados grasos, yemas de huevo y lácteos enriquecidos) y los suplementos dietéticos. Con todo, obtener cantidades suficientes solo a través de la alimentación natural resulta difícil para la mayoría de las personas, advierte esa misma fuente.

    Qué mide el análisis de vitamina D en sangre y cómo se interpretan los resultados

    El análisis de sangre que evalúa el estado de vitamina D mide la concentración de 25-hidroxivitamina D (abreviada 25(OH)D). Esta forma circula en el organismo y refleja el aporte producido en la piel, incorporado con la alimentación o recibido mediante suplementos. Según el NIH, es el principal indicador del estado de vitamina D en el organismo.

    El resultado puede expresarse en ng/mL o en nmol/L; la equivalencia es directa: 1 ng/mL equivale a 2,5 nmol/L, de modo que un valor de 50 nmol/L corresponde a 20 ng/mL.

    Sobre cómo interpretar esos valores existe un debate científico vigente. El comité de nutrición de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos (NASEM), estableció en su informe de referencia de 2011 los siguientes umbrales orientativos para la población general, recogidos también en la ficha técnica del NIH:

    • Deficiencia: niveles por debajo de 30 nmol/L (12 ng/mL). Se asocia con riesgo de raquitismo en niños y osteomalacia en adultos.
    • Insuficiencia: entre 30 y 50 nmol/L (12 a 20 ng/mL). Considerados insuficientes para la salud ósea en la mayoría de las personas.
    • Suficiencia: 50 nmol/L (20 ng/mL) o más. Adecuados para la mayor parte de la población.
    • Valores potencialmente perjudiciales: por encima de 125 nmol/L (50 ng/mL), con riesgos que se acentúan al superar los 150 nmol/L (60 ng/mL).

    Esta clasificación, sin embargo, no puede tomarse como universal ni definitiva. La Sociedad de Endocrinología publicó en 2024 una guía de práctica clínica actualizada. Allí señala que no respalda umbrales definidos de 25(OH)D para clasificar la suficiencia, la insuficiencia y la deficiencia en la población general, porque los ensayos clínicos no establecieron de forma consistente qué nivel se vincula con beneficios específicos para la salud.

    Por ese motivo, la guía dejó de respaldar el umbral de 30 ng/mL (75 nmol/L) que la misma sociedad había propuesto en su directriz de 2011.

    Como señala la propia ODS del NIH, los niveles séricos de 25(OH)D óptimos para la salud ósea y general no han sido establecidos, porque probablemente varían según la etapa de la vida, la procedencia étnica y la variable fisiológica que se tome como referencia.

    Cuánta vitamina D se necesita según la edad

    Las recomendaciones sobre cuánta vitamina D se necesita consumir cada día sí varían de manera específica según la etapa vital. Las establece la NASEM y las recoge el NIH:

    • Bebés (0 a 12 meses): la ingesta diaria adecuada es de 10 microgramos (µg), equivalentes a 400 UI. Los bebés alimentados exclusivamente con leche materna no reciben vitamina D suficiente a través de ella, por lo que diversas organizaciones de salud recomiendan suplementos desde las primeras semanas de vida.
    • Niños y adolescentes (1 a 18 años): la dosis diaria recomendada es de 15 µg (600 UI) para todos los subgrupos dentro de esta franja. La Sociedad de Endocrinología, en su guía de 2024, sugiere la suplementación sin necesidad de medir previamente los niveles en sangre para este grupo, con el objetivo de prevenir el raquitismo nutricional y por su potencial para reducir el riesgo de infecciones respiratorias.
    • Adultos de 19 a 70 años: la dosis diaria recomendada es de 15 µg (600 UI). La Sociedad de Endocrinología, en su actualización de 2024, desaconseja suplementar por encima de esa referencia en adultos sanos menores de 75 años, ya que los ensayos clínicos no aportaron pruebas de que una ingesta mayor reduzca el riesgo de enfermedades.
    • Adultos mayores (71 años o más): la dosis diaria recomendada asciende a 20 µg (800 UI). La Sociedad de Endocrinología va un paso más allá y recomienda la suplementación para las personas de 75 años o más, sin necesidad de hacer antes un análisis de 25(OH)D, dado su potencial para reducir la mortalidad.
    • Embarazadas y personas en período de lactancia: la dosis diaria recomendada es de 15 µg (600 UI). La misma guía de 2024 sugiere la suplementación durante el embarazo por su potencial para reducir el riesgo de preeclampsia, mortalidad intrauterina, parto prematuro, bajo peso al nacer y mortalidad neonatal.

    Las cantidades recomendadas cambian con la edad. En cambio, las principales guías no fijan rangos de análisis distintos para bebés, niños, adultos o personas mayores.

    Cuándo hay que hacerse el análisis de vitamina D

    La medición de vitamina D en sangre no se recomienda como parte de los controles de rutina en personas sanas sin síntomas. Se reserva para situaciones en las que existen motivos clínicos que hacen necesario evaluar sus niveles.

    Entre ellas se encuentran la mala absorción intestinal (como en la enfermedad de Crohn o la celiaquía), la insuficiencia renal o hepática crónica, el uso prolongado de medicamentos que interfieren en el metabolismo de la vitamina, como anticonvulsivos o corticoides, y la presencia de síntomas compatibles con una deficiencia.

    Esta postura coincide con las principales recomendaciones científicas. La Sociedad de Endocrinología, en su actualización de 2024, desaconseja el rastreo sistemático de 25(OH)D en la población general sana, incluidos los adultos con sobrepeso y obesidad.

    Por su parte, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) considera que la evidencia disponible es insuficiente para determinar los beneficios y riesgos de esta práctica en adultos sin síntomas.

    La indicación queda a criterio del profesional de salud, que evalúa cada caso y determina cómo interpretar los resultados.

    Síntomas y consecuencias de tener baja la vitamina D

    Un rasgo particular de la deficiencia de vitamina D es que, en muchos casos, no produce síntomas evidentes durante años. Cuando aparecen, según la Clínica Mayo, los más frecuentes son:

    • Fatiga y sensación de cansancio persistente
    • Dolor óseo, especialmente en la espalda baja, la pelvis y las extremidades
    • Debilidad o dolor muscular
    • Cambios en el estado de ánimo, como irritabilidad o tristeza

    Estos signos son inespecíficos, es decir, pueden deberse a múltiples causas, por lo que su presencia no basta para diagnosticar una deficiencia: se requiere el análisis de sangre correspondiente.

    Cuando los niveles son persistentemente bajos, las consecuencias más documentadas son las que involucran al sistema esquelético y al muscular.

    • En bebés y niños, la deficiencia grave puede causar raquitismo, una enfermedad que produce el ablandamiento y la deformación de los huesos durante el crecimiento, por una mineralización insuficiente.
    • En adultos, el equivalente se denomina osteomalacia: los huesos se forman, pero no se mineralizan de forma adecuada, lo que se traduce en dolor óseo difuso y debilidad muscular.
    • En personas mayores, la insuficiencia puede contribuir a la pérdida de masa ósea y, junto con otros factores, elevar el riesgo de fracturas. La Sociedad de Endocrinología reconoce que la suplementación en mayores de 75 años puede reducir el riesgo de mortalidad, aunque los mecanismos precisos de ese beneficio aún están siendo estudiados.

    Fuente: Infobae — Salud — ver publicación original.

    Más de Salud

    Ver todas →
    EN VIVOLa Mega 98.9 FM