El oficialismo da por descontado que los republicanos perderán escaños en las elecciones de medio término. Pese al temor a turbulencias en los mercados, el Gobierno confía en que la sintonía bilateral se mantendrá intacta a largo plazo.
En los pasillos de Casa Rosada ya tienen los números sobre la mesa y asumen un escenario complejo para su principal aliado internacional. Mientras Estados Unidos se encamina este martes a unas elecciones de medio término que definirán el futuro de la gestión republicana, el gobierno de Javier Milei sigue de cerca los sondeos con un análisis claro: saben que Donald Trump sufrirá un revés en el Congreso. «Va a perder, pero como perdieron todos los oficialismos», se sinceró un funcionario ante el portal Infobae, blanqueando que la Casa Rosada da por descontado un debilitamiento legislativo del Presidente.
La lectura que hacen los expertos no está basada en corazonadas, sino en estadística estadounidense. En el oficialismo recuerdan que históricamente solo dos presidentes (Roosevelt en 1934 y Bush en 2002) lograron la sumar bancas en ambas cámaras simultáneamente durante su mandato. «Somos muy prudentes en la expectativa», reconoció otro integrante del Gabinete consultado por el mismo medio, confirmando que los libertarios son plenamente conscientes de que los republicanos no lograrán escapar a la maldición de las elecciones de medio mandato.
El verdadero foco de preocupación para la administración de Milei está puesto en los detalles de esa eventual derrota. Las urnas renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. En base a las proyecciones que se manejan, dan casi por perdido el control republicano en la Cámara Baja, pero confían en que los demócratas no alcanzarán el piso necesario para arrebatarles el dominio del Senado. «Hay que ver cómo le va a Trump en los swing states, que son 7, y que en la presidencial las ganó todas. Ese sería el cálculo y representaría un desastre. Si pierde, eso traba toda la administración», analizó crudamente una fuente gubernamental.
De concretarse este escenario, la preocupación en el entorno de Milei radica en la capacidad de maniobra de su mayor socio geopolítico. Una Casa Blanca forzada a gobernar por decreto (el propio Trump ya avisó que apelará al veto sistemático para forzar acuerdos) podría complicar las discusiones de política exterior, afectando directamente el nivel de auxilio y atención que Washington pueda enviarle a países aliados como Argentina.
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El círculo rojo libertario anticipa que una victoria demócrata generará sacudones financieros inmediatos, empujando una caída en los bonos y un posible salto del riesgo país (que este lunes tocó los 779 puntos básicos). Sin embargo, descartan que este «efecto rebote» tenga consecuencias duraderas.
Para seguir de cerca los comicios en los que más de 56 millones de personas ya votaron de forma anticipada, el Ejecutivo envió una delegación de peso como veedores. La comitiva incluye al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo «Lule» Menem; al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y al subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos, Ignacio María De la Riva.
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La alianza estratégica no se negocia
Más allá de los temores por la gobernabilidad interna de Estados Unidos y las probables reacciones espasmódicas de los mercados, el Gobierno argentino mantiene una confianza ciega en la solidez del vínculo bilateral. La derrota legislativa de Trump es leída como un escollo administrativo y no como una crisis diplomática entre ambas gestiones.
«La apuesta de Estados Unidos con respecto a la Argentina es a largo plazo. La política internacional es en clave estratégica. La relación no va a cambiar», aseguraron desde las filas libertarias, enviando un mensaje de calma a quienes dudan sobre el futuro del apoyo estadounidense.
En un contexto regional convulsionado, marcado por el reciente fracaso electoral de Flávio Bolsonaro en Brasil, Milei busca exprimir al máximo sus dos años restantes de mandato para consolidarse no solo como un socio confiable, sino como el principal aliado e interlocutor de la administración Trump en toda Sudamérica.
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