Guillo Espel Cuarteto, el punto de partida de la música de Guillo. (Foto: Carolina Santos)
Luego de un 2023 de mucho trabajo. Guillo Espel había tomado la decisión de tomarse un 2024 sabático. No fue así. Apenas volvió de sus vacaciones, tomó la guitarra y se lanzó a la aventura de la composición. Pero que haya omitido su año sabático no fue lo destacable del asunto, sino que haya escrito cuarenta minutos de música en apenas tres meses. El resultado de todo aquello es Papel Máquina, su nuevo disco, editado a fines de septiembre.
El flamante trabajo discográfico incluye diez composiciones que oscilan entre el estilo cancionística de Guillo y un cruce de géneros de corte más tradicional como la zamba y la cueca. Participan, entre otros, Nicolás Guerschberg, Alejandro Guerschberg, Fernando Ciancio, Oscar Albrieu Roca, Elías Gurevich y Grace Medina. “Es un disco muy variado”, le definirá Espel en un momento de su diálogo con Río Negro.
P: ¿Cómo fue el proceso de llegar a publicar “Papel Máquina”?
R: Distinto de cualquier otro álbum que haya publicado, “Papel máquina” reúne composiciones que escribí muy recientemente durante un período de tres meses. La excepción a la regla es Estrella de anís (2015), el único tema en coautoría, que, sin embargo, reversioné para el álbum mientras componía el nuevo material. Claro que fue un arrojo: desde mi adolescencia que no escribía tan rápido y constante. No sé por qué sucedió. Probablemente para buscar el asombro de otro modo. Tendré que pensar una nueva idea para la próxima.
Lo cierto es que me sentí muy libre, desarrollando ideas que se iban encadenando y se relacionan entre sí de manera muy íntima. Por eso estoy recomendando escuchar el álbum en su totalidad (y no en forma fragmentada como ocurre en estos tiempos con los algoritmos a ful). Cada tema está escrito y pensado en relación al anterior y al que seguirá…es un proceso de continuidad, casi como obra unitaria.
El título del álbum sale de un libro que es una compilación de conferencias de Jaques Derrida. Alguna de esas conferencias pone el acento en la cinta de máquina de escribir. El proceso por el cual en el siglo XX la cinta de máquina de escribir genera traslación de información y reproducción de ideas es abismal en ese contexto y esto ocurre en un presunto anonimato.
Este objeto no es la estrella de la transmisión, como son los medios fríos al decir de Umberto Eco (televisión, por ejemplo) o la presencia con mayor actividad en el receptor que es la radiofonía. Sin embargo, la reproducción en papel, es la circulación expuesta y duradera. Todo lo cual, según Derrida, inevitablemente tiende a deconstruirse, pero hay una gran irreverencia y un empecinamiento en cuidar la idea, reproducirla, vivenciarla.
Esto no es ajeno a nuestros tiempos, donde el vértigo se apodera de cada instante, pero nos urge mantener el peso de la idea mientras parecemos flotar en algo que se diluye. Entonces las referencias al pasado son eslabones vivos, perennes, que permiten pensar, con detenimiento.
“Me sentí muy libre, desarrollando ideas que se iban encadenando y se relacionan entre sí de manera muy íntima. Recomiendo escuchar el álbum en su totalidad”.
R: Amé todo este trayecto, luego, que incluyó reunirme con los músicos, ensayar, grabar, ir dando forma tangible y eficaz a las ideas, nada me seduce más que eso…así llegué hasta la estética gráfica, el diseño sonoro, los aspectos más ligados a la post- producción. Entonces, el proceso en sí duró más de dos años.
Escribí el material en el verano de 2024 y lo publiqué hace apenas dos o tres semanas. Pero, como te decía antes, gestar una idea y trabajarla, madurarla, es tan vital y hermoso como el proceso creativo. A veces se torna difícil y requiere de cuidados de producción específicas. Pero como también soy productor, adoro vivenciar esos momentos y participar activamente de ellos.
R: Convoqué a los músicos con los que quise compartir estos sonidos. Están aquellos con los que toco habitualmente en mi cuarteto, otros con los que me encuentro cada tanto y también con los que nunca había hecho nada. Los admiro y quiero profundamente. Cada uno en lo suyo son bestiales, geniales.
El álbum tiene la base de mi cuarteto, que son los primeros grandes músicos que admiro. La formación es rotable entre seis o siete personas, pero en definitiva llevamos 25 años manteniendo esta estructura y sigue siendo una bendición para mí cada vez que comparto un escenario o grabación con ellos. Luego, convoco a músicos que creo previamente, son los mejores para las obras. La música está por encima de los nombres. Allí llegan Nico Guerschberg, Ale Guerschberg, Fernando Ciancio, o un set de cuerdas de primera línea con el que trabajo hace muchos años. Quiero mencionar a Agus Voltta o Natacha M., dos cantantes superlativas. Realmente son las mejores que puedo elegir y tengo el placer que se sumen a mis proyectos. La música tiene una ambigüedad muy particular: puede ser el momento más íntimo y solitario de tu vida mientras compones o trabajas en ella, a su vez, es uno de los momentos comunitarios más ricos y nobles que produce la comunicación humana. Disfruto de esas disparidades, formo parte de ese mismo camino.
R: Compongo con el piano y la guitarra, e inmediatamente me vuelco a la computadora. Me gusta escribir lo que hago, en detalle, no dejar librado nada al azar, es mi modalidad, y mis músicos saben de ello. Frecuentemente lo agradecen, porque las ideas son claras…
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












