La energía nuclear vuelve a ganar protagonismo en el escenario global, impulsada por la necesidad de contar con electricidad continua, en particular para abastecer los centros de datos y las aplicaciones de inteligencia artificial. La Argentina, con 76 años de trayectoria en el sector y centrales que aportan alrededor del 10% de la electricidad nacional, busca aprovechar esa experiencia para desarrollar nuevas oportunidades de inversión y crecimiento.
Durante el especial Haciendo Argentina: Energía para el futuro, Federico Ramos Nápoli explicó que el Gobierno recibió una iniciativa privada para construir un primer reactor modular pequeño (SMR) comercial en Atucha. “La propuesta está en plena evaluación y representa una oportunidad para generar valor a nivel local y exportar el conocimiento tecnológico que desarrolló la Argentina”, explicó Ramos Nápoli.
El funcionario también destacó la importancia de recuperar la producción nacional de uranio. El objetivo, según lo expuesto, es avanzar en esa dirección en un plazo de tres a cuatro años, con posibilidades de abastecer la demanda local y desarrollar oportunidades de exportación. A la vez, remarcó la necesidad de abordar pasivos ambientales históricos, como los vinculados al yacimiento Sierra Pintada, en Mendoza.
La experiencia argentina como ventaja competitiva
Además de los nuevos proyectos, el país cuenta con capacidades técnicas desarrolladas a lo largo de décadas de operación y mantenimiento de centrales nucleares. Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), explicó cómo la empresa consolidó su autonomía para intervenir sobre las instalaciones y sostener su funcionamiento.
“Al desaparecer el diseñador original (Siemens), NASA debió constituirse como autoridad de diseño propia, dándonos una capacidad técnica superior en la región”, afirmó. Esa experiencia permite realizar reparaciones complejas, implementar mejoras en los sistemas y trabajar en extensiones de vida útil, además de abrir oportunidades para exportar ingeniería y servicios especializados.
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Campos también subrayó el aporte de la energía nuclear a la estabilidad del sistema eléctrico. “La energía nuclear es de base, siempre está dando energía 24/7”, sostuvo.
En relación con los residuos radiactivos, destacó que su volumen por unidad de electricidad generada es reducido y que su gestión requiere procedimientos específicos de almacenamiento y seguridad. La confianza internacional en las capacidades técnicas argentinas, agregó, representa una oportunidad para ampliar la participación del país en proyectos y servicios nucleares en el exterior.
Un sector con proyección internacional
La combinación de experiencia, infraestructura y nuevas tecnologías plantea un escenario de oportunidades para la industria nuclear argentina. El desarrollo de reactores modulares, la recuperación de la producción de uranio y la exportación de conocimiento especializado son algunas de las líneas que podrían ampliar su aporte a la economía.
Para avanzar, serán fundamentales la inversión, la planificación de largo plazo y la formación de recursos humanos. El desafío consiste en fortalecer las capacidades existentes y convertir la trayectoria nuclear del país en una plataforma para nuevos proyectos y una mayor presencia en el mercado internacional.
El especial Haciendo Argentina: Energía para el futuro ya se puede ver completo en todas las plataformas digitales de TN y Aura.












