Desde que Javier Milei y Donald Trump estrecharon su vínculo político, la relación entre la Argentina y Estados Unidos empezó a traducirse en una agenda económica cada vez más amplia. La sintonía entre ambos mandatarios se tradujo en acuerdos comerciales, negociaciones financieras y proyectos de inversión en sectores estratégicos.
El vínculo tiene varias dimensiones. Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de la Argentina, pero también representa una fuente potencial de financiamiento para proyectos clave y un respaldo relevante para la política económica del Gobierno.
Sin embargo, no todos los acuerdos se encuentran en la misma situación: algunos ya fueron firmados, otros todavía deben completar instancias para entrar en vigor y varios proyectos de inversión dependen de negociaciones y aprobaciones específicas.
Bajo este panorama, las elecciones legislativas de medio término son una instancia clave para la administración de Donald Trump porque definen la composición del Congreso y su margen de maniobra para avanzar con su gestión, y para la Argentina, el resultado también importa.
Comercio bilateral
Estados Unidos es el segundo destino de las exportaciones argentinas, con una participación del 10,1% del total, según los últimos datos del INDEC.
Las ventas hacia ese mercado registraron un crecimiento interanual del 38,9%, impulsadas principalmente por las manufacturas de origen industrial. Entre los principales productos exportados se destacaron los aceites crudos de petróleo y el oro para uso no monetario, que concentraron el 47,9% de los envíos.
Del otro lado, en el total de las importaciones argentinas, Estados Unidos representó el 9,2% del origen de las compras, detrás de China y Brasil, que explicaron el 23,3% y el 21,4%, respectivamente.
Los datos muestran una relación comercial en la que la energía y los recursos naturales tienen un peso importante, aunque también existe un intercambio de bienes industriales y tecnológicos.
El acuerdo comercial todavía espera
Uno de los principales nuevos entendimientos económicos que marcaron la relación bilateral fue la firma del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI). El convenio fue anunciado por Milei y Trump el 13 de noviembre de 2025 y su texto definitivo se firmó el 5 de febrero de 2026.
El ARTI busca reducir las barreras comerciales entre la Argentina y Estados Unidos y aumentar el acceso de los productos de ambos países a sus mercados. Entre sus principales puntos, Washington se comprometió a eliminar los aranceles recíprocos para 1675 productos argentinos y ampliar a 100.000 toneladas el cupo de carne vacuna para 2026. A cambio, la Argentina eliminará aranceles para 221 posiciones de productos estadounidenses y reducirá otros 20 al 2%, principalmente autopartes.
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El entendimiento también contempla la simplificación de trámites aduaneros y sanitarios, el reconocimiento de estándares para medicamentos y dispositivos médicos, y compromisos en materia de propiedad intelectual, comercio digital y servicios. Además, incorpora mecanismos para facilitar inversiones estadounidenses en sectores estratégicos como energía, minería e infraestructura.
Sin embargo, el acuerdo todavía no entró en vigor porque el Gobierno argentino aún no remitió el proyecto al Congreso. Días atrás, como contó TN, el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, sostuvo en una charla frente a empresarios de Amcham que el Gobierno quiere enviar la iniciativa al Poder Legislativo lo antes posible. “Queremos hacerlo cuanto antes porque la aprobación de la ley nos da vuelta el reloj a los dos para empezar a trabajar en las cosas que hemos hecho y que, al final del día, se empieza a distanciar”, explicó.
Energía e infraestructura
La agenda bilateral también incluye proyectos de infraestructura estratégica. A fines de septiembre, el Gobierno anunció el acuerdo de cooperación para el corredor Andes-Atlántico, que prevé inversiones por aproximadamente US$7000 millones.
La iniciativa involucra sectores como energía, minería, transporte y telecomunicaciones. Uno de los proyectos mencionados es Argentina LNG, el desarrollo de gas natural licuado liderado por YPF.
En ese contexto, el EXIM Bank de Estados Unidos presentó una propuesta de financiamiento de hasta US$6000 millones para el proyecto.
Días atrás, el CEO de YPF, Horacio Marín, indicó en diálogo con TN que uno de los principales hitos que la empresa tiene en agenda es la firma de la decisión final de inversión para el proyecto de exportación de GNL, prevista para el 26 de noviembre con sus socios internacionales, la italiana Eni y XRG, el brazo internacional de inversiones de la petrolera estatal de Abu Dhabi, ADNOC.
De acuerdo con las cifras mencionadas por Marín, el proyecto contempla inversiones por US$30.000 millones durante los próximos cuatro años. El ejecutivo también hizo referencia a un potencial exportador de US$10.000 millones, con un horizonte de desarrollo que se extiende desde 2031 hasta 2050.
El plan incluye también la construcción de un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro y un oleoducto destinado a transportar 100.000 barriles diarios de líquidos. A eso se sumará una planta de aproximadamente 170 hectáreas, que formará parte de la infraestructura necesaria para procesar los recursos antes de su exportación.
El swap por US$20.000 millones
Uno de los instrumentos más importantes de la relación económica es el acuerdo de intercambio de monedas entre el Banco Central argentino y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. El convenio, firmado en octubre de 2025, estableció un mecanismo de swap por hasta US$20.000 millones.
Durante 2025, la Argentina utilizó alrededor de US$2500 millones de ese acuerdo y canceló los fondos utilizados en diciembre de ese año.
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El acuerdo continúa vigente bajo sus condiciones originales y, según aclaró en su última conferencia de prensael presidente del Banco Central, Santiago Bausili, a diferencia del swap con China, el de EE.UU . no funciona con tramos activados. “El de Estados Unidos funciona distinto, no tiene un tramo activado. Tenemos un acuerdo que está vigente por US$20.000 millones”, sostuvo.
El acuerdo de monedas con el Tesoro de Estados Unidos representa una herramienta de respaldo financiero clave, especialmente en un momento en el que los inversores se preguntan cómo hará el Gobierno para afrontar sus compromisos de deuda el año próximo.












