Javier Milei y Pedro Sánchez se encontraron este jueves por primera vez cara a cara y protagonizaron un saludo distante durante la XXX Cumbre Iberoamericana, que se desarrolla en Madrid. El breve intercambio ocurrió en medio de la ceremonia oficial de recepción de los jefes de delegación y marcó un nuevo capítulo en la tensa relación entre ambos mandatarios, enfrentados desde hace meses por una sucesión de declaraciones e insultos.
El jefe del Gobierno español encabezó la recepción junto al rey Felipe VI y al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. Los tres saludaron a los representantes de los países participantes en la cumbre, que tiene como sede la Galería de las Colecciones Reales de la capital española.
Cuando llegó el turno del Presidente argentino, Milei estrechó primero la mano del monarca en un intercambio distendido, con sonrisas de ambas partes. Sin embargo, el saludo con Sánchez fue mucho más escueto: apenas se dieron la mano y continuaron con la recepción, sin gestos de cordialidad.
Milei había arribado a Madrid este miércoles, pero decidió no participar de la ceremonia inaugural en el Teatro Real ni de la cena que los reyes ofrecieron posteriormente en el Palacio Real. En cambio, mantuvo un encuentro con Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox.
La reunión con Sánchez se produjo apenas dos semanas después de la última visita del mandatario argentino a España. En aquella oportunidad, durante un desayuno informativo, Milei calificó al presidente del Gobierno español de “impresentable dictador”.
La respuesta de Sánchez llegó a través de las redes sociales. El mandatario español impulsó una campaña con el lema “Soy zurdo y a mucha honra”, en alusión a la manera despectiva en la que Milei suele referirse a la izquierda política. Más tarde, también compartió una fotografía en la que aparecía escuchando “Fanático”, la canción de la artista argentina Lali que fue compuesta contra el Presidente.
Una relación marcada por los cruces y la tensión diplomática
Los enfrentamientos entre ambos dirigentes comenzaron a escalar en mayo de 2024, después de que el entonces ministro español de Transportes, Óscar Puente, insinuara que Milei había ingerido sustancias. La respuesta de la Oficina del Presidente argentino incluyó fuertes cuestionamientos a Sánchez y referencias a las acusaciones de corrupción contra su esposa, Begoña Gómez
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Días después, el 19 de mayo, Milei participó de un acto organizado por Vox en Madrid, donde volvió a apuntar contra el jefe del Gobierno español. Allí lo calificó indirectamente de “calaña” y tildó de “corrupta” a su esposa.
El Gobierno español reclamó entonces una rectificación pública. Como no obtuvo una respuesta, llamó a consultas a su embajadora en Buenos Aires y posteriormente resolvió retirarla de manera definitiva.
Sánchez consideró que Milei no había estado a la altura de las circunstancias y defendió la reacción diplomática de su administración. Sostuvo que la medida era proporcional a los insultos recibidos y al ataque contra las instituciones españolas.
Lejos de retroceder, el Presidente argentino profundizó sus críticas: llamó “cobarde” a Sánchez, comparó su modelo de gestión con el del venezolano Nicolás Maduro y ratificó que no tenía intención de pedir disculpas.












