Unas 50 ballenas piloto murieron tras quedar varadas en la escarpada costa de Ngawi, cerca del cabo Palliser, en el extremo sur de la Isla Norte de Nueva Zelanda. El encallamiento ocurrió durante la noche del miércoles 4 de noviembre y, pese al despliegue de rescatistas y veterinarios, apenas dos ejemplares fueron reflotados al mar y ninguno sobrevivió.
Según informó Euronews, el Departamento de Conservación (DOC) confirmó el episodio en la tarde del jueves e identificó dos grupos de animales en el litoral. El primero concentraba alrededor de 20 cetáceos en la playa; de ellos, apenas cuatro permanecían con vida y dos fueron reflotados durante la pleamar. Para la noche del jueves, las cuatro supervivientes restantes —incluidas las dos devueltas al agua— murieron.
Los equipos de rescate trabajaron durante horas sin poder revertir el desenlace
Voluntarios de Ngawi, personal del DOC, comunidades iwi locales y brigadas de atención veterinaria marina de Project Jonah se movilizaron en cuanto se conoció el suceso. La tarea principal consistió en mantener húmedas y frescas a las ballenas que aún mostraban signos vitales, una medida fundamental para reducir el estrés térmico en estos cetáceos durante el tiempo que permanecen fuera del agua.
A pesar del esfuerzo conjunto, la mayor parte del grupo no sobrevivió. “Es horrible. Los que siguen vivos están en sus últimos alientos”, dijo el lugareño Rob Bargh en declaraciones a Radio New Zealand (RNZ). El pescador Andrew Sim, con más de cuatro décadas de experiencia en esa costa, señaló al mismo medio que nunca antes había visto ballenas piloto encallar en la zona.
Las condiciones del terreno complicaron la operación desde el inicio: el litoral rocoso y abrupto de Ngawi extendió el área de búsqueda a lo largo de varios kilómetros, lo que dificultó tanto el acceso como la coordinación entre las distintas cuadrillas desplegadas en el lugar.
Los residentes de la zona contaron cerca de 50 ballenas en total, aunque el DOC confirmó inicialmente alrededor de 20. Los rescatistas advirtieron que varios cadáveres ya fueron arrastrados mar adentro antes de poder ser contabilizados, lo que impidió precisar la cifra definitiva de ejemplares afectados.
El DOC señaló que la zona no registraba un encallamiento masivo desde los años 90
Las ballenas piloto son cetáceos de comportamiento altamente social, lo que las convierte en uno de los grupos más vulnerables a los varamientos colectivos. Su fuerte vínculo gregario puede llevar a que individuos sanos sigan a otros en dificultades hacia aguas poco profundas, donde toda la manada termina atrapada sin posibilidad de retorno. Esta dinámica explica por qué los episodios de esta especie suelen involucrar a decenas de ejemplares al mismo tiempo.
La costa de Ngawi no registraba un suceso de estas características desde la década de 1990, según precisó el DOC. La causa del encallamiento no se estableció; los especialistas no descartaron factores como desorientación, enfermedades o perturbaciones en el entorno marino, aunque ninguna hipótesis fue confirmada de forma oficial.
Nueva Zelanda es uno de los países del mundo con mayor frecuencia de varamientos masivos de cetáceos. La mayor parte de estos episodios ocurre en las costas de la Isla Sur, particularmente en la bahía de Golden Bay, donde las características geográficas y la configuración del lecho marino favorecen que los animales pierdan la orientación y queden atrapados en aguas costeras.
La geografía de Ngawi sumó dificultades al rescate y al conteo de víctimas
La ubicación del encallamiento añadió una capa adicional de complejidad a las tareas de rescate. Cabo Palliser, donde se asienta la localidad de Ngawi, está rodeado de formaciones rocosas que limitan el acceso tanto por tierra como por mar. Esas condiciones físicas obligaron al personal a trabajar en un entorno exigente desde el primer momento, con recursos y tiempos de respuesta condicionados por el terreno.
La dispersión de los cuerpos a lo largo de la orilla impidió que las brigadas tuvieran una visión completa del alcance del episodio en las primeras horas. Algunos cadáveres fueron arrastrados por las corrientes antes de que los rescatistas pudieran llegar a ellos, lo que generó incertidumbre respecto del número real de cetáceos involucrados y dificultó cualquier estimación precisa.
El DOC y Project Jonah continuaban evaluando el área al cierre de esta información. Las autoridades no precisaron si se realizarán necropsias para determinar la causa del suceso, un procedimiento habitual en estos casos que permite obtener datos científicos sobre la salud de las poblaciones de cetáceos y sobre las condiciones del entorno marino en la región.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.












