En medio de las negociaciones que llevan adelante el PRO y La Libertad Avanza para tratar de llegar a un acuerdo electoral de cara al 2027, el ex presidente Mauricio Macri defendió este jueves el rumbo económico del actual Gobierno, pero le recomendó a Javier Milei, aunque sin nombrarlo directamente, tener mayor apertura al diálogo, armar equipos de trabajo y generar confianza en los mercados.
Al exponer en el foro de ABECEB, una de las consultoras más importantes del país, el ex mandatario insistió en que la Argentina necesita pasar de la estabilización a una etapa de desarrollo, para la cual consideró necesario abrir espacios de consenso entre el Estado, los gobernadores, los empresarios y los sindicatos.
Durante su exposición, el referente de los aliados también alertó sobre los riesgos de los liderazgos concentrados, la falta de coordinación y la ausencia de figuras capaces de marcar desacuerdos dentro de los gobiernos.
Antes de comenzar su exposición, el fundador del PRO le hizo una broma al moderador, Antonio Sola, presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común (FLSC), sobre el lugar que ocupaba en el escenario. “Siempre más cómodo a la derecha”, comentó, aunque luego agregó que “en el mundo en el que vivimos a veces parece que estamos más en el centro”.
Macri recordó que su experiencia en Boca Juniors fue su “universidad de la política” y que allí aprendió que las instituciones deben estar por encima de las personas. “Para hacer todo eso había que poner a la institución por arriba de todos los hombres. Sin reglas no hay previsibilidad, no hay futuro. Y hay que aceptarlo”, señaló.
El ex presidente vinculó ese principio con el equilibrio fiscal. “No se puede gastar más de lo que ingresa. En Boca tuve éxito de convencerles, en la Ciudad tuve éxito de convencerlos a todos. Durante mi presidencia era discutido. Por suerte, hoy creo que todos hemos aceptado que no se puede gastar más de lo que se tiene”, sostuvo.
También remarcó que la comunicación debe ser parte central de cualquier gestión. “Comunicar es tan importante como hacer. Y lo que vos no comunicás, alguien lo va a comunicar por vos y no te va a gustar. Entonces, uno tiene que asumir el rol de comunicar”, afirmó.
“Uno no puede hacer algo que no va a poder explicar. Por mejor que sea, si la idea no se puede explicar, abandonala”, agregó, al recordar una frase que atribuyó a Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca: “Cuando todo el mundo se equivoca, todo el mundo tiene razón”.
Macri sostuvo que la principal responsabilidad de un dirigente es elegir “lo correcto” antes que “lo conveniente”. Al contar las discusiones que mantuvo con Diego Maradona cuando el ex futbolista buscaba convertirse en técnico de Boca, planteó que su decisión de exigirle un tratamiento por sus adicciones le dejó una enseñanza que luego aplicó a la política.
“Él me terminó de convencer de que lo que vale la pena, sobre todo si uno quiere liderar, es hacer lo correcto, no lo conveniente. Si hubiese hecho lo conveniente, seguramente no hubiésemos ganado 17 campeonatos”, dijo.
EN este sentido, advirtió que, “lamentablemente, en los liderazgos de hoy, especialmente los públicos, vemos mucha gente yendo por el sí fácil”, lo cual consideró como un grave error.
“Eligen a un persona (como Presidente) para decir que no, porque para decir que sí hubiesen elegido a cualquier otro. Uno tiene que saber que esos momentos van a llegar. La diferencia entre un líder que asume su responsabilidad y el que no, es que aquel va siempre por lo correcto”, insistió.
Para Macri, ningún dirigente puede pretender tener todas las respuestas en un contexto internacional que definió como imprevisible. “Hoy más que nunca, nadie puede tener todas las respuestas. Creo que cada vez tenemos menos respuestas. Si mañana vinieran unos acá y le dijeran qué va a pasar en los próximos seis meses, me mintieron”, afirmó.
“La imprevisibilidad es la regla que domina el mundo. Entonces, hoy más que nunca, necesitás un equipo. No solo para implementar, porque una idea que no se implementa es una frustración, sino también para pensar”, explicó.
El ex mandatario dijo que, al seleccionar colaboradores, prefiere priorizar las cualidades personales antes que el talento técnico. “Primero, ver buena gente. Mala gente, siempre mejor buena gente. Si tengo que resignar algo, un poquito, prefiero resignar capacidad. Porque ponés un tipo muy talentoso, que lo sabe, con cero empatía, y te destruye toda la organización”, sostuvo.
“Los roles tienen que estar bien claros. El líder tiene que decirle a cada uno de qué se ocupa. No puede haber superposición”, agregó, antes de trasladar esa mirada al funcionamiento de un gobierno.
“El presidente tiene el rol de fijar la misión y los grandes proyectos que van a ser su legado. Pero después tiene que haber un jefe de Gabinete que coordine, porque las grandes transformaciones las hacen varios ministros de una ciudad, varios ministros de una nación. Tiene que coordinar fechas y controlar”, explicó.
“El ministro es el que representa al Presidente y tiene que representarlo. No tiene que ser el jefe de Gabinete el que anuncie que bajan las retenciones. Tiene que ser el ministro de Agricultura, que se va a la comunidad y dice que bajan”, ejemplificó.
Macri también pidió que los equipos tengan instancias regulares para discutir problemas y compartir experiencias. “En el gabinete, lo más importante es que la gente intercambie sus problemas, sus conflictos y sus fracasos. Porque cuando uno va por el cambio, el statu quo es muy poderoso y es un constante nivel de interferencia”, afirmó.
El ex presidente destacó además la importancia de generar espacios de confianza fuera de las oficinas. “La confianza aumenta en los momentos después del trabajo, no en el trabajo. Los retiros son geniales. Después de un día largo, la gente se relaja, canta, baila, cuenta chistes y empieza a conocerse de otra manera”, relató.
“Un país que quiere pasar del equilibrio macroeconómico al desarrollo tiene que encontrar espacios de diálogo y de generación de confianza”, remarcó.
Para Macri, el núcleo de esa estructura debe ser una “mesa chica” con personalidades capaces de cuestionar al líder. “Si vos creés que en este mundo tan complejo vas a tener todas las respuestas, estás equivocado. Lo que necesita un líder es que la gente le diga una palabra mágica: ‘No’”, planteó.
“Uno necesita tipos que tengan lo que hay que tener para decirle al líder: ‘Estás viendo mal’. Porque es imposible no estar en una nube con la presión que uno tiene. Uno necesita ese tipo de gente para equivocarse lo menos posible”, agregó.
El fundador del PRO dijo que el poder debe ser entendido como una herramienta y no como un fin. “Hay que lograr que el poder no te domine a vos. El poder es una herramienta maravillosa, porque combinando recursos humanos y financieros podés crear, transformar y hacer. El problema es que, cuando tenés éxito durante mucho tiempo, aparece el hubris”, advirtió.
“Abraham Lincoln decía: ‘Si querés probar el carácter de un hombre, dale poder’. La gente cambia con el poder. La gente la conocés en la malla y cuando le das poder. Antes, muchas veces, ni siquiera esa persona sabe cómo es”, afirmó.
Macri enumeró sus propios “antídotos” contra esa lógica. “El primero es conocerse a uno mismo. El segundo, la familia. Yo no creo en los proyectos de poder donde es un proyecto de la familia, ni siquiera de la pareja. Esta cosa que inventó Perón, que los Kirchner hicieron, que se alternan muchos gobernadores, es un desastre”, cuestionó.
“La familia tiene que darte afecto, compartir otras realidades y darte un buen consejo, pero alejada del tema. No que estén esperándote en la casa para decirte: ‘¿Viste lo que dijo tal? Matalo’. Eso te deja desenchufado”, ironizó.
El ex presidente también sostuvo que un dirigente debe recordar de forma permanente quién le otorgó el poder y con qué objetivo. “Hay que acordarse quién te dio el poder y para qué. El poder se escapa así como llegó. Todos estamos de servidores públicos”, señaló.
Sobre la construcción de confianza, Macri insistió en la necesidad de sostener la palabra incluso cuando eso pueda resultar incómodo. “Para ser previsible tenés que sostener la palabra cuando no te conviene. Esa es una cosa realmente muy importante”, planteó.
Finalmente, se refirió a la relación entre su partido y el Gobierno, y defendió el acompañamiento que su partido brindó a las reformas impulsadas desde diciembre de 2023. “El PRO se quedó sin liderazgo del cambio. La interna que hicimos fue muy mala y esa oportunidad la supo aprovechar Javier Milei”, reconoció.
“Desde ese día le hemos dicho siempre: nosotros vamos a ayudar en lo que sea a los cambios. Lo estamos haciendo con la mayor dignidad posible, acompañando el sentido de nuestros votantes, de aquellos argentinos que sueñan con ser parte del mundo”, aseguró.
Macri sostuvo que el PRO respaldó al oficialismo “con absoluta honestidad, sin pedir nada a cambio”, aunque cuestionó la falta de apertura para incorporar dirigentes con experiencia de gestión.
“No tuvieron la apertura para recibir apoyos más orgánicos de nuestro partido. No es que haya genios, sino gente que ya estuvo. El que estuvo versus el que no estuvo es una diferencia enorme”, afirmó.
“Podríamos haber aportado muchísimo a la hora de implementar muchas más cosas en materia de cambio. Eso podía haber sido algo mucho más coordinado y más dinámico, pero ellos hicieron lo que les parecía razonable”, concluyó.












