No inscribir a un recién nacido, evitar la emisión de un certificado de nacimiento y rechazar la asignación de un número de seguridad social. Esa es la decisión que toman algunas familias en Estados Unidos bajo la convicción de que registrar a sus hijos equivale a someterlos a la autoridad del Estado. La práctica, conocida como la de los bebés soberanos (sovereign babies), combina teorías conspirativas, desconfianza hacia las instituciones y una oferta comercial de cursos y asesorías para quienes buscan llevar adelante esa forma de crianza.
“Es una tendencia de dar a luz y que el bebé no sea de ningún Estado”, explicó Tomás Balmaceda en Infobae al Mediodía. Según describió, sus impulsores consideran que el registro de nacimiento establece un vínculo de subordinación con las autoridades. Por eso, buscan evitar que sus hijos queden incorporados a los sistemas oficiales desde el momento en que nacen.
La corriente suele estar asociada con otras prácticas, como los partos domiciliarios, la educación en el hogar y el rechazo a las vacunas. Sus adherentes desconfían de las instituciones públicas y sostienen que las familias deben conservar la autonomía para decidir cómo educar y criar a sus hijos, sin intervención estatal.
El negocio detrás de los bebés soberanos
La expansión de estas ideas en redes sociales también dio lugar a un mercado de contenidos y asesorías. Uno de los perfiles que Balmaceda mencionó es el de Veda LaHargoue (@veda.revival). Es una creadora de contenido y fundadora de Veda Revival que promueve la corriente de los bebés soberanos y ofrece cursos y asesorías para familias que buscan evitar el registro estatal de sus hijos, según una investigación de WIRED.
LaHargoue publica imágenes de sus viajes y de su vida familiar, y afirma que sus hijos no son ciudadanos de ningún Estado. Balmaceda indicó que su cuenta tenía alrededor de 44.000 seguidores cuando la consultó. Entre sus servicios ofrece cursos grabados, materiales y asesorías personalizadas.
Los valores mencionados por el filósofo dan cuenta de un negocio que puede alcanzar cifras elevadas: algunos cursos cuestan alrededor de USD 500, las consultas individuales llegan a USD 997 y los programas más completos pueden alcanzar los USD 5.500.
La investigación de WIRED también describió algunos de los recursos que estas familias utilizan para intentar acreditar el nacimiento de sus hijos por vías alternativas, como fotografías del parto domiciliario, avisos de nacimiento publicados en diarios y árboles genealógicos. Estos materiales forman parte de las estrategias difundidas por quienes promueven la práctica, aunque no garantizan que las autoridades los acepten en reemplazo de la documentación oficial.
Los antecedentes de una corriente antisistema
Balmaceda relacionó el fenómeno con el movimiento de los ciudadanos soberanos, surgido en Estados Unidos durante la década de 1970. Sus integrantes cuestionan la legitimidad de la autoridad estatal y sostienen que determinadas leyes y obligaciones no deberían aplicárseles. Una de sus expresiones más conocidas ocurre durante controles de tránsito, cuando algunas personas rechazan la autoridad de los agentes y afirman que no están sujetas a las normas vigentes.
Entre los antecedentes de esa corriente, mencionó a Posse Comitatus y a William Potter Gale, uno de sus referentes históricos. Con el tiempo, las redes sociales facilitaron la circulación de esas ideas y la conexión entre comunidades que comparten su rechazo a las instituciones públicas.
La pandemia de COVID-19 contribuyó a ampliar esos espacios, especialmente entre grupos que cuestionaban las políticas sanitarias y la vacunación. En ese contexto también se fortalecieron las críticas a la educación tradicional y la defensa de la enseñanza en el hogar, bajo el argumento de que las escuelas transmiten determinadas posiciones ideológicas.
Las consecuencias para los hijos
La decisión de los padres no queda limitada a una postura ideológica: puede tener consecuencias concretas en la vida de los chicos. La falta de documentación oficial dificulta acreditar la identidad y realizar trámites esenciales, aunque no implica por sí sola que una persona carezca de nacionalidad.
Balmaceda relató el caso de una joven de 20 años que había sido criada sin documentos. “Su vida hoy es un infierno”, afirmó. Al llegar a la adultez, enfrentaba dificultades para obtener una licencia de conducir, conseguir trabajo y acceder a prestaciones que requieren acreditar su identidad.
La historia también expuso el conflicto dentro de su familia. El padre intentaba que la joven recibiera vacunas y mantenía contacto con ella a escondidas. Para comunicarse, aprovechaba los regalos que la madre le hacía una vez al año: “La madre le regalaba un peluche por año. Adentro de ese peluche le metía tarjetas”, contó el filósofo.
Al cierre de su análisis, Balmaceda señaló que encontró comentarios en español en publicaciones sobre los bebés soberanos. Uno de los perfiles que interactuaba con ese contenido tenía una bandera argentina, una señal de que estas ideas también circulan entre usuarios de la región.
Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.
• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Fede Mayol y Facundo Kablan.
• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé.
• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich












