La escena quedó para el anecdotario peronista. Puede competir con aquellas noches interminables en la sede del PJ en la calle Matheu, cuando las peleas internas terminaban con fornidos muchachos peronistas en cuatro patas sobre la mesa oval de nogal oscuro. Los cierres de listas suelen ser traumáticos. El último recuerdo, tragicómico: Sergio Massa se le fue al humo a Axel Kicillof cuando descubrió la tramoya: había presentado listas por si no acordaba con Cristina Kirchner. Nariz con nariz y cien pasos para atrás. Cuentan que así avanzó el jefe del Frente Renovador sobre el Gobernador. Pasó en julio del último año. El resto es presente conocido.
La novedad es que, ahora que parece que la fractura es destino, Kicillof y Máximo Kirchner entonan una tregua. El martes hubo un encuentro reservado entre el Gobernador y el líder de La Cámpora para ordenar la convivencia en el PJ bonaerense.
Kicillof-Máximo Kirchner: la tregua con alfileres
La métrica del armisticio es la pacificación del discurso, siempre beligerante. “Fue una reunión correcta”, dijeron desde la Gobernación y apenas agregaron: “Solo fue por el PJ bonaerense”. En La Cámpora también guardaron respetuoso silencio.
Fue después de que Kicillof rechazara “el dedo” de Cristina Kirchner para definir candidaturas y que la expresidenta blanqueara desde The Washington Post el deseo de volver a la Casa Rosada, solo para interferirle el sueño al del Clio. También después de que desde la ONU desarmaron las expectativas de una rápida pronunciación sobre el derecho a ser votada, más allá de que la condena en la causa Vialidad la inhabilitó a ejercer cargos públicos de por vida.
El Consejo del PJ bonaerense que preside Kicillof convocó al congreso partidario para el 21 de noviembre en La Plata para formalizar la presidencia de Máximo Kirchner en el organismo que define las alianzas electorales. El intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, continuará al frente de la Junta Electoral. “La verdad es que el congreso es un arma que tiene La Cámpora, pero viste cómo es: nada es determinante”, dice un peronista experimentado en birlar las reglas partidarias.
“No hay margen para la ruptura. Si el peronismo va dividido, pierde la Provincia de Buenos Aires”, advierte otro peronista de todos los ismos. La Provincia es la obsesión de Cristina Kirchner. “Axel pudo nombrar a los jueces de la Corte y ni siquiera hizo eso”, dice un dirigente equidistante de la interna que señala el desapego del gobernador con la estructura de poder bonaerense.
El kicillofismo ya tiene al menos tres posibles candidatos a gobernador: Jorge Ferraresi (Avellaneda), Julio Alak (La Plata) y Gabriel Katopodis (San Martín).
Ferraresi tomó licencia en la intendencia para abocarse a la campaña. ¿También para intentar un resquicio en la justicia si no sale la ley que permita las reelecciones indefinidas de los intendentes? Alak está en el primer turno, podría aspirar a una reelección, pero siente que a los 68 años y después de haber sido intendente anteriormente durante 16 años consecutivos entre 1991 y 2007, es la hora del salto. Katopodis construye la candidatura desde el Ministerio de Obras Públicas bonaerense, una caja poderosa pero en tiempos de cemento flaco.
“De los tres, el que más chances tiene de que sea un candidato de consenso con Cristina es Julio”, dice un peronista histórico. El platense fue ministro de Justicia de CFK, entre 2009 y 2015, durante seis años, un récord -dicen en La Plata- desde 1954. Dejan al margen los problemas de la expresidenta con los tribunales. Pero hay un dato superador: cada vez que la visita en San José 1, aparece con una caja de macarons, para deleite de Cristina Kirchner.
El candidato para la Provincia de la expresidenta es Wado de Pedro. Después de haberlo quemado con la candidatura presidencial que el mercedino tuvo que retirar para apoyar a Massa en 2023, es lógica la espera para ponerlo en la carrera bonaerense. Un manto de piedad.
“Yo espero que prospere”, dijo Kicillof antes de la reunión del Consejo del Partido Justicialista bonaerense, cuando fue consultado por las reelecciones indefinidas para los intendentes. El proyecto está trabado en la Legislatura por el rechazo del Frente Renovador y la interna con La Cámpora. El Gobernador necesita del arrastre de los intendentes para la gran pelea por la Casa Rosada. Si no logran aprobar la ley podría desdoblar las elecciones en PBA. La oposición de Massa no es solo dogmática. El tigrense está decidido a ser candidato a presidente.
La nota salió justo cuando el fiscal Gerardo Pollicita consideró que no hay pruebas de posible enriquecimiento ilícito sobre el ex jefe de Gabinete y pidió la incompetencia para que la causa vaya a penal económico por posible evasión fiscal. Ahora define el juez Ariel Lijo, que vuelve a sonar como candidato para integrar la Corte de Justicia. “Aún no hay nada. El juez tiene que analizar toda la prueba y el pedido del fiscal”, dijeron a media mañana del viernes desde el despacho en Comodoro Py.
La jugada que prepara Patricia Bullrich
Después del trance con José Luis Espert, Diego Santilli apareció como el salvador y candidato puesto en la Provincia. Pareja duda: ¿vicegobernador o quedarse en la Cámara de Diputados para aspirar a un cargo mayor? TN ya contó que Martín Menem es el protagonista del mileísmo post-Milei que imaginan con Karina Milei y el clan Menem.
Santilli preferiría la Ciudad, pero hay ya una puja mayor entre Jorge y Mauricio Macri. En la Provincia, como si ya no fueran muchos, aparecerá la rebeldía de Patricia Bullrich para seguir marcándole la cancha a los hermanos Milei. La senadora nunca colgó el traje de candidata presidencial.
“En estos días Patricia va a reunir a su mesa política de la provincia. La reunión del otro día no fue la de la mesa política, trascendió así, pero fue con los legisladores nacionales. También va a haber con los legisladores provinciales”, anticipa un bullrichista bonaerense.
¿La indómita Patricia desembarcará con candidato propio en tierras bonaerenses?












