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    Círculo rojo: la gira de León XIV, una pausa en la campaña y la “beautiful morning” que ilusionó al peronismo

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    Círculo rojo: la gira de León XIV, una pausa en la campaña y la “beautiful morning” que ilusionó al peronismo

    La política local entra en pausa a partir de hoy, y la agenda pública, atravesada por la campaña electoral del 2027, volverá a retomarse una vez que el Papa León XIV abandone la Argentina con destino a Perú, la última parada de su primera gira por América Latina.

    Cuando eso suceda, el Gobierno deberá despejar una serie de interrogantes político y económicos en el escenario local que en las últimas semanas aumentó su volatilidad por la derrota de Flavio Bolsonaro en Brasil y el tsunami demócrata en Estados Unidos que golpeó a Donald Trump, principal sostén financiero y geopolítico de Javier Milei. La caída de Santiago Peña en Paraguay, un aliado que el Presidente solía poner como ejemplo en la región y que acaba de ser destituido y detenido por el vaciamiento del Ueno Bank en ese país, fue la última de una batería de pésimas noticias para Milei que tuvieron su correlato en el plano económico: durante la semana, el riesgo país superó con creces la barrera de los 900 puntos básicos, una señal de la desconfianza de los inversores a pesar de los intentos desesperados del Gobierno por exhibir solidez. Un informe que circuló entre economistas del peronismo esta semana con el acumulado de reservas del Banco Central arrojó para el período enero-septiembre de este año un saldo negativo neto de USD21.315 millones.

    En ese contexto de volatilidad externa e interna, la Casa Rosada hará un último intento hacia fin de año, finalizada la agenda papal, para avanzar con la suspensión de las PASO, una iniciativa que fue incorporada como prioritaria en la hoja de ruta del Congreso junto a la aprobación del Presupuesto. El encargado de reunir los votos es Diego Santilli, que hasta ahora no pudo ofrecerle ese trofeo a Javier y Karina Milei, según su entorno, por la diferencia de criterios en la ya de por sí desordenada mesa política, y la falta de garantías. Esa anomalía interna exasperó a Luis Caputo, “Toto”, cuya preocupación por la falta de resultados del programa económico ha aumentado de manera considerable en los últimos tiempos.

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    Ese combo en el frente interno inspiró una última novedad: según altas fuentes del peronismo, el Gobierno exploró a través de canales informales con sectores del PJ la posibilidad de abrir conversaciones subterráneas para negociar una modificación que quite la obligatoriedad de las primarias. PAS: Primarias Abiertas y Simultáneas, pero no obligatorias. La oferta, según confiaron, salió desde la planta baja de la Casa Rosada.

    El peronismo está en plena etapa de discusiones. La reunión de esta semana entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner por la organización del PJ bonaerense sirvió para aplacar algunas tensiones, pero ya no existe instancia que apacigüe la desconfianza. No se trata de debates personales: si fuera por eso, Cristina Kirchner no podría haber entablado el vínculo que construyó con Sergio Massa.

    La expresidenta está muy activa en San José 1111. Practica una rutina metódica que incluye ejercicios diarios en la cinta, lecciones del idioma chino y un estudio geopolítico pormenorizado, aunque sigue muy atenta a la agenda local. En más de una conversación con algunos de sus interlocutores habituales ha dicho que el peronismo no tiene más margen para el fracaso, como el experimento último de Alberto Fernández, en un proceso global de profundas transformaciones sociales, culturales y en el empleo. Es lo que planteó en una entrevista reciente en El País el premio Nobel de Economía Daron Acemoglu en un análisis previo a la elección norteamericana y lo que se vislumbraba como una recuperación de los demócratas: “Es una victoria peligrosa para la centroizquierda si la interpreta (la victoria) como ‘bueno, todo puede volver a la normalidad’, no va a volver a la normalidad”.

    Cristina Kirchner no ve grandes dotes de liderazgo en Kicillof. Tampoco cree que el gobernador tenga que capitalizar los votos que, según las encuestas, ella pareciera todavía ostentar. Es un problema con una solución complejísima porque, para que eso suceda, el gobernador debería rendirse en los pies de la expresidenta y aceptar su conducción, y Kicillof ya dejó en claro que eso es lo único que no está dispuesto a negociar.

    “Beautiful morning”. El peronismo se regodeó con el avance del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso, tal como lo expresó Cristina Kirchner en el posteo de X del miércoles, una vez conocidos los resultados de Estados Unidos, cuando saludó con ese “hermosa mañana” en inglés, un homenaje a Guillermo Francella.

    “Ganó la heladera, perdió el celular”, resumió un dirigente del peronismo que siguió muy de cerca el tramo final de la campaña norteamericana: “Así como (Joe) Biden perdió por el aumento en los huevos, Trump perdió por el incremento de casi el 40% en la gasolina”. Los republicanos perdieron estados que hace tiempo estaban bajo el dominio de ese partido como Carolina del Sur o Texas, en este último caso incluso con un financiamiento millonario del tecnócrata Elon Musk, que invirtió millones de dólares, sin éxito. Incluso 29 jurisdicciones votaron en contra de la instalación de data centers, fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial en una industria valuada en billones de dólares.

    En el caso del trumpismo, apenas salvó la ropa en Florida, el distrito preferido de Trump, donde pasa buena parte de su tiempo, entre sus hoteles de lujo y el complejo Mar-a-Lago, y la cuna del secretario Marco Rubio. Esta derrota arroja un manto de duda a la sucesión del presidente, de cara al 2028. Peor aún: en suelo norteamericano confían en que, ahora, podrían empezar a aflorar noticias vinculadas con negocios poco claros de la familia Trump. La corrupción empieza a erigirse como un tema para mirar con atención en toda la región.

    Ese traspié sonoro del presidente estadounidense cayó como un baldazo de agua fría para Milei, que el año pasado, después de la derrota bonaerense, tuvo que ser rescatado por el Tesoro a través de un swap de USD20.000 millones. “Si el que te banca se debilita, te debilitás”, analizaron desde el peronismo. La derrota de Trump y la relación simbiótica con la Argentina refrescan la posición de algunos congresistas del Senado, ahora con mayoría demócrata, que desde el año pasado reclaman por los detalles de la ayuda financiera de Scott Bessent a Milei y Caputo. En particular, en la figura de Elizabeth Warren, que ocupa un lugar destacado en el comité de banca del Senado.

    La ola demócrata del martes revitalizó al partido, que tuvo en el último tiempo un avance considerable de dirigentes socialistas como Abdul El-Sayed, de Michigan, electo como el primer senador musulmán del país. Ya había tenido su ascenso el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que exportó a la Argentina a alguno de los publicistas de la agencia Fight que trabaja desde hace meses en nuestro país con un precandidato presidencial. El reverdecer demócrata tiene aspirantes presidenciales para todos los gustos para el 2028. James Talarico, de Texas, que impulsó desde el Congreso una agenda con leyes relacionadas con el precio de los medicamentos o el sueldo de los profesores; Jon Ossoff, de Georgia, que machacó con durísimos discursos contra la corrupción del entorno presidencial, o Adam Hamilton, un pastor metodista de Kansas que plagó la campaña con mensajes contra la política arancelaria de Trump o la escalada en los precios por el aumento de la gasolina, producto del conflicto en medio oriente.

    Esa agenda temática es la que ilusiona al peronismo, que ahora deberá negociar puertas adentro una posición común -más allá de los posicionamientos públicos- respecto a la oferta de PAS: de esa resolución depende el desenlace de la interna partidaria en la que Massa parece haberse decidido a tener un papel fundamental. De esa definición pende también el acuerdo que la Casa Rosada logre con los gobernadores aliados, que siguen a la espera de una decisión por parte de la Casa Rosada. A mayor debilidad de Milei, menor compromiso de los aliados. Sobre esa ecuación trabaja parte del peronismo, en especial el ex ministro de Economía que tal vez se haya convertido en los últimos años en el dirigente con mayor nivel de operación política, y un nivel de influencia asombroso en el círculo rojo. Es algo que saben desde Cristina Kirchner hasta Kicillof. También el Gobierno.

    “Ahora sí se enojaron”. Más allá de los magros resultados del programa económico y el reciente revés electoral de Trump, cuyo impacto, si lo hay, todavía es incierto -a propósito, el embajador Peter Lamelas parece decidido a trabajar activamente por la reelección del Presidente-, en la cúpula libertaria aparece otro factor de preocupación cada vez más nítido: Patricia Bullrich. En su entorno reconocen que es la primera vez que visualizan un enojo muy marcado -para algunos irreversible- por la publicación de la foto en la que la senadora está rodeada por todos los legisladores que le responden y varios colaboradores, una imagen que en la Casa Rosada fue interpretada como una seria afrenta a los hermanos Milei. Según el bullrichismo, a uno de los diputados que aparece en la escena le habrían enviado el siguiente mensaje: “Ninguno de los que está ahí va a renovar el año que viene”.

    Algo parece haberse roto entre Bullrich y Milei. Es un juego de tensiones en el que en ambos bandos se acusan mutuamente. Los hermanos creen que ella está en plena construcción de su propio proyecto, y la senadora, que desde la Casa Rosada le intervinieron el Senado. En los últimos días, desde el Ejecutivo sacaron a relucir a Nadia Márquez. Todos tienen razón.

    Dicen cerca de Bullrich que la senadora tomó una decisión: “Ya no me interesa ser vicepresidenta”, le confió a un colaborador. Volverá, entonces, al slogan de su campaña del 2023: “Si no es todo, que sea nada”. La negociación con los aliados por la suspensión de las primarias fue otro de los puntos que alteró la convivencia: se la acusa de no operar en favor de ese objetivo. En el bullrichismo respondieron que esa negociación está a cargo de Santilli.

    El círculo rojo le presta mucha atención a esa interna oficialista. Hay sectores interesados en el proyecto de Bullrich. También en el resultado de las conversaciones entre La Libertad Avanza y el PRO que según Mauricio Macri “no han avanzado”. El expresidente debe primero resolver el intríngulis en el que se ha metido con su primo, el jefe de Gobierno. Ni la visita del Papa pudo colaborar: el expresidente rechazó la invitación que le cursó Jorge Macri para la misa papal en el Monumento a los Españoles, en la capital. Cuando este medio preguntó a colaboradores del jefe del PRO si la ausencia tenía que ver con el malestar con su primo, contestaron: “No podemos desmentir ni confirmar”.

    Son los mismos problemas, las mismas internas, las negociaciones irresueltas que arrastra la política argentina desde hace meses. Que ahora se pausan por la visita histórica de León XIV, pero que volverán a tomar temperatura cuando el Papa carretee el miércoles por la tarde en Ezeiza con destino a Perú.

    Fuente: infobae/politica — ver publicación original.

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