Algunos animales cuentan con sistemas sensoriales capaces de detectar señales que para los seres humanos pasan inadvertidas. Determinadas especies pueden percibir el calor de una presa en plena oscuridad, registrar las vibraciones del agua con la piel o incluso utilizar el campo magnético de la tierra para orientarse. De acuerdo con Phys.org, estos casos forman parte de un conjunto de adaptaciones presentes en víboras, ranas, salamandras, tortugas, cocodrilos, lagartos, entre otros. Sus capacidades son el resultado de adaptaciones que les permiten sobrevivir en distintos ambientes. Las fosas faciales convierten el calor en información para cazar Según el artículo publicado en Journal of Experimental Biology, algunas serpientes cuentan con terminaciones nerviosas que detectan variaciones mínimas en la radiación infrarroja, una forma de energía vinculada al calor emitido por los cuerpos. En las víboras de foseta, estas estructuras forman un par de cavidades visibles entre los ojos y las fosas nasales.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








