Los investigadores de la Universidad de Exeter y la Universidad de Essex informaron que los patrones y el movimiento de las alas de las mariposas generan ilusiones ópticas capaces de confundir a los depredadores. El estudio, publicado en Nature, plantea que rayas y manchas no solo vuelven visibles a estos insectos: también alteran la percepción de la velocidad y la dirección de su desplazamiento. Esa confusión afecta los instantes finales del ataque, cuando el depredador debe calcular con precisión dónde estará su presa. El trabajo ofrece una explicación para un fenómeno que había resultado difícil de comprender. Aunque numerosas mariposas presentan colores y patrones llamativos, pocos animales se especializan en cazarlas mientras vuelan. Las polillas, en cambio, son perseguidas por una variedad más amplia de depredadores aéreos que emplean la vista.
Fuente: Infobae — Internacionales — ver publicación original.








