EN VIVO La Mega 98.9 FM Facebook · Mega Éxitos 98.9 WhatsApp
Lunes 26 de octubre Sierra Grande · Río Negro
Sierra Grande
--° Cargando clima…
    Último momento
    Milei reunió al Gabinete y reforzó el silencio del Gobierno ante la victoria de Lula en Brasil«Brasil representa más del 20% de nuestro comercial y no podemos seguir sin embajador»Eleonora Gosman: “La gente no quería la violencia de Bolsonaro”Denunciarán a Javier Milei ante la ONU y la CIDH por violencia contra periodistasEl papa León XIV confirmó su visita a la Argentina: «Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida»Crisis en el Gabinete: Patricia Bullrich se bajó de la reunión por sus diferencias con Milei y no por motivos personalesRechazaron liberar a Ariel Vallejo, el dueño de Sur Finanzas, y seguirá detenido por riesgo a que se fugueEl Gobierno reglamentó Inocencia Fiscal II: qué dicen los expertos sobre el uso de los dólares del colchón

    Diputada del Partido Socialista Brasileño: “Espero que Brasil sea un anticipo de la derrota de Milei”

    Publicidad
    PROMO RADIO MEGA
    MEGASTUDIO
    abertura
    promo
    lubri
    ISP
    Diputada del Partido Socialista Brasileño: “Espero que Brasil sea un anticipo de la derrota de Milei”

    La diputada electa del estado de São Paulo por el Partido Socialista Brasileño (PSB), Marina Bragante, analizó el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. En diálogo con Jorge Fontevecchia, destacó el papel de la movilización ciudadana, cuestionó la postura del bolsonarismo frente a la derrota y planteó los desafíos que enfrenta el país para reducir la polarización política y fortalecer la democracia.

    Durante la entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Bragante también reflexionó sobre la continuidad del proyecto político de Lula, el papel de São Paulo en el escenario nacional y las diferencias entre las fuerzas que integran el campo progresista brasileño. Además, envió un mensaje a la Argentina, cuestionó la gestión de Javier Milei y expresó su expectativa de que el resultado electoral brasileño sirva como inspiración para el futuro político de la región.

    Marina Bragante es licenciada en Psicología y cuenta con un máster en Administración Pública por la Universidad de Harvard. Recientemente fue electa diputada estatal de São Paulo por el Partido Socialista Brasileño (PSB). Antes de asumir este cargo legislativo regional, se desempeñaba como concejala en el municipio de São Paulo, donde fue la primera representante electa de la red Sustentabilidad.

    Publicidad
    RADIO
    ten
    isp

    Marina, buenos días, muchas gracias por estar aquí. Y después de la disputa, nuevamente cerrada en el segundo turno de ayer, en el que Lula da Silva derrotó a Flávio Bolsonaro, ¿cuáles son las principales lecturas que hace del resultado?

    Bueno, buenos días. Es un placer estar aquí, especialmente hoy. Es un día encantador para poder pensar sobre política y sobre las lecturas que tenemos. La primera es que, de hecho, cuando la gente se encuentra en un momento en el que Lula y el grupo del frente que él ha coordinado y conducido se aproximan a la población, la escuchan y están cerca, la población responde. Creo que esta es una lectura muy relevante. La segunda es que ahora tenemos cuatro años para cuidar de nuestra democracia, no solo en las elecciones, sino también para invertir en estar cerca de la población, escuchar lo que la gente demanda y responder a esas necesidades. Creo que esta es una señal no solo para la democracia y para nuestro país, sino también para el mundo. Brasil luchó y los brasileños lucharon contra muchas cosas en esta elección: contra la intervención de Meta en nuestro país y contra Trump, que quería que el otro candidato fuera elegido. Les mostramos que quienes cuidamos de nuestro país somos nosotros mismos, y eso es muy importante.

    La señora también es psicóloga.

    Sí.

    Y ayer, el otro candidato, Flávio Bolsonaro, no reconoció el triunfo de Lula. ¿Querría conocer su explicación psicológica? ¿Es una negación? ¿Qué quiere decir?

    Yo soy psicóloga de formación. Es difícil, porque es la misma reacción que tuvo su padre: no reconocer el resultado. Pero, en la primera vuelta, él reconoció su victoria, a pesar de que las encuestas mostraban que Lula estaba al frente. Entonces, creo que es una dificultad para aceptar la derrota y un deseo de estar en el poder, de conquistarlo. Al final de cuentas, es una vergüenza, porque la democracia es eso. Las urnas funcionan y el mundo entero reconoce nuestro sistema electoral. Vimos las calles llenas de gente, con un montón de organizaciones de la población movilizadas. No era solo la campaña de Lula, era la población movilizándose, no solamente en las capitales, sino en todas las ciudades. Entonces, no fue una victoria que no tuviera sentido. Durante los 20 días que tuvimos entre la primera y la segunda vuelta, el país se movilizó. Creo que hay una dificultad para aceptar que perdió. Y, cuando uno mira la historia de Flávio Bolsonaro, se encuentra con alguien que empezó a trabajar a los 19 años como funcionario fantasma, que compra casas con dinero y que, de hecho, perdió poco en la vida. Ahora perdió, y perdió por mucho, perdió frente a la democracia y perdió frente a los brasileños. Y eso es todo: que se vaya a casa a aprender.

    Milei no habló de Brasil pero salió al balcón de la Casa Rosada con su gabinete: hizo el gesto de «six seven»

    En síntesis, usted nos cuenta, primero, que fue un triunfo de la democracia y de la soberanía de Brasil contra Meta y contra un presidente como Trump, que quería que ganara otro candidato. Al mismo tiempo, nos dice que fue la sociedad civil, con grandes manifestaciones y participación de las personas en las calles, la que verdaderamente triunfó. Luego le preguntaba, porque usted es psicóloga, si la actitud de Bolsonaro de no reconocer el resultado es una negación. Usted dice que es parte de lo que la familia Bolsonaro viene acostumbrando a hacer. Por ejemplo, su padre tampoco aceptó el resultado cuando perdió en 2022. Al mismo tiempo, resulta contradictorio que aceptara el resultado cuando ganó y no lo acepte cuando perdió. Usted tiene fama de ser una gran negociadora. Tenemos un Brasil en el que 64 millones votaron a Lula y 60 millones votaron a Bolsonaro. ¿Cómo se hace en el futuro para concertar eso?

    Necesitamos, de hecho, mirar el día a día de las personas. ¿Qué hace la escuela? ¿Dónde está la escuela? ¿La niña está aprendiendo? ¿El autobús llega a horario? ¿Hay trabajo? ¿Hay empleo? ¿Existe apoyo para las niñas o para las personas con neurodivergencia? Eso es lo que hace la diferencia. La polarización nos va alejando de esta discusión. A medida que la campaña creció y se acercó el día de las elecciones, la polarización ocupó cada vez más espacio. Por eso, creo que ahora, en los próximos dos años, que es el tiempo que tenemos hasta la próxima elección, hay que invertir en responder a las necesidades del día a día. Se trata, de hecho, de escuchar lo que plantea la población y construir. Entre la derecha republicana, la derecha que reconoce la democracia, que entiende a la población y que quiere mejorar la calidad de vida, y la izquierda y el centro hay mucho espacio de convergencia. Porque, en definitiva, sabemos lo que las personas necesitan. Creo que es ahí donde tenemos que trabajar y negociar para mejorar la vida de la población y reducir el espacio de la polarización. Ahora bien, hay una dificultad, que son las redes sociales, porque alimentan este proceso. Cuando vemos las candidaturas más votadas, tanto de la izquierda como de la derecha, son candidaturas muy fuertes en las redes sociales, que entran en un enfrentamiento de mucha intensidad. Y eso es difícil para la negociación. Entonces, tenemos que encontrar un punto medio.

    Le preguntaba cómo se arregla un país como Brasil, con 66 millones que votaron a Lula y 60 millones que votaron a Bolsonaro. Usted plantea que la clave está en los problemas reales de las personas, en la vida cotidiana, en responder a esas necesidades. Pero la gran dificultad son las redes sociales, que alimentan esa polarización. Marina, yo vuelvo a Lula, que le brindó mucho protagonismo a Alckmin, mucho más que en la celebración de cuando ganó en 2022. ¿De alguna manera Lula está enviando un mensaje de que Alckmin es su continuador?

    Creo que puede ser. De hecho, ayer le dio protagonismo a Alckmin, pero Alckmin también asumió mucho protagonismo durante esta campaña. Salió, ocupó el espacio y entendió que era una figura con menos rechazo que Lula. Entonces, ¿cómo podía sumar al grupo? Pero, de hecho, todo el mundo ha dicho que esta es la última elección en la que Lula será candidato. Por eso, hay que mirar a Haddad, Alckmin y Simone Tebet. Tenemos mujeres y hombres que ya han aportado mucho a nuestro país desde el campo progresista y que pueden garantizar la continuidad de Lula. Marina Silva dijo durante la última semana de campaña que todo el mundo critica a Lula porque no presenta a una persona que pueda continuar su proyecto, que pueda ser su sucesor. Pero él deja un legado. Deja un legado en educación con Haddad; deja un legado en el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios con Geraldo Alckmin, un vicepresidente que trabajó como ministro y aportó mucho al país en el ámbito de la industria, que es relevante. También deja un legado para Simone Tebet, que viene trabajando a su lado y demuestra que es posible dialogar, construir puentes y entregar un país con planificación, mirando y escuchando a la población. Entonces, hay muchas personas que tienen espacio, relevancia y capacidad para trabajar por los próximos años.

    La pregunta que le hacíamos es cómo sigue la herencia de Lula, un hombre de 81 años que está ante su última presentación como candidato. Alckmin tiene seis años menos que Lula. Ayer, el vicepresidente tuvo un protagonismo superior al que había tenido cuando ganó en 2022. Marina nos dice que no es solamente Alckmin. A Lula se le critica mucho que no haya dejado un heredero único al que haya llevado de la mano, pero ella sostiene que deja un gran legado: en educación, con Haddad; con distintas personas en diferentes campos y con el propio Alckmin. Fundamentalmente, lo que deja es un legado que no continuará una sola persona, sino muchas. Marina, usted fue electa diputada del estado de São Paulo. ¿Cómo modifica esto la situación en el estado, con un gobernador como Tarcísio, que ganó por mucha diferencia, y un presidente como Lula?

    Tarcísio, de hecho, fue reelegido con un porcentaje alto de votos. Pero, cuando miramos y hablamos con la población, nadie sabe exactamente qué le entregó. Entonces, para mí, también hay un espacio en la Asamblea para fiscalizar lo que se está haciendo y hacer visible lo que no está sucediendo en el estado. Creo que la Asamblea hizo poco en ese sentido. Ahora, entendiendo cuál es el reconocimiento que consiguió Tarcísio, es importante mostrarle a la población lo que efectivamente está entregando y lo que no. Creo que el gobierno de Lula también invirtió en São Paulo y es importante que el estado lo reconozca. Ahora podemos trabajar. Creo que Geraldo Alckmin es una figura que conoce mucho nuestro estado.

    Cómo hizo el «general» André Janones para dar vuelta la elección brasileña por WhatsApp con su «Ejército de Lula»

    ¿Cuántas veces fue gobernador de São Paulo?

    Fueron tres, ¿no? No me equivoco: tres. Fui secretaria de Desarrollo Social y trabajé con él. Es una figura que conoce mucho el estado, sabe lo que hay que hacer y creo que, por eso, también puede ayudar mucho a Lula a cuidar de este territorio, que representa un tercio del producto bruto interno (PBI) de Brasil. Es un estado muy relevante. La Asamblea será importante para fiscalizar, proponer y construir, pero también para acercarnos a los electores de São Paulo, que necesitan tener una vida mejor, más segura y con más inversión en seguridad. El gobierno de Lula está buscando responder a esas demandas.

    Le preguntaba cómo queda la relación entre São Paulo y el gobierno nacional, con Tarcísio, gobernador de São Paulo por el Partido Republicano y cercano a Flávio Bolsonaro, que fue reelegido con una diferencia muy grande, y Lula. Marina nos plantea que es optimista respecto de la posibilidad de que, desde la Legislatura, donde ella es diputada del estado de São Paulo, se pueda controlar mejor y mostrar qué hizo Tarcísio y qué falta hacer. Al mismo tiempo, Alckmin fue gobernador de São Paulo varias veces —no recordamos si tres o cuatro— y puede servir para fiscalizar y ayudar al estado. Antes hubo mucho de São Paulo en esta elección. Por una parte, la avenida Paulista estaba llena.

    Estaba linda.

    São Paulo, enorme. Alckmin fue gobernador con ese recorrido, con un protagonismo muy importante. Por otro lado, Lula habló de los nordestinos, pero también de que en el Gran São Paulo habían aumentado en más de un millón los votos. Él mismo, que es nordestino, es también un producto de São Paulo.

    Productor y producto de São Paulo, exactamente.

    ¿Qué lugar ocupa São Paulo en la construcción del PT, independientemente de que el estado esté gobernado o no por el Partido de los Trabajadores? Ayer, Lula llamó a Rafael y a Camilo para reconocer a estas dos figuras como absolutamente relevantes.

    El nordeste, una vez más, le entregó a Brasil una resistencia muy bonita. Creo que ahora el PT necesita reorganizarse en torno a quienes efectivamente han conseguido leer a la población. Porque esta es una dificultad de los partidos muy grandes, que ocupan diferentes espacios: no alejarse de la población. Ayer, cuando el presidente Lula dijo en la Paulista que había ganado un celular y que ahora iba a comunicarse con ustedes, reconoció que, de hecho, el partido se había alejado de la población y que ahora estaba de vuelta, pero necesitaba mantenerse cerca. Entonces, el partido necesita reorganizarse, acercarse y reconocer que São Paulo es muy potente. Soy paulista y paulistana con mucho orgullo, pero Brasil tiene una diversidad muy linda que aporta mucho cuando podemos conversar, estar cerca y reconocer las diferentes fuerzas.

    Preguntaba por el protagonismo de São Paulo. Ayer, la avenida Paulista, que sería como nuestra avenida 9 de Julio, estaba llena de una marea roja de punta a punta. Alckmin, el vicepresidente, tuvo protagonismo y fue gobernador de São Paulo. El propio Lula, que es nordestino, es también hijo político del ABC, que sería el conurbano de la ciudad de São Paulo. Marina dice que São Paulo es producto y productor de São Paulo, las dos cosas. Es un estado que representa un tercio del producto bruto de Brasil y es muy importante en la construcción y la organización del PT, aunque el partido también es muy fuerte en el nordeste. Ayer, Lula subió al escenario a dos gobernadores del nordeste brasileño, que aportaron una enorme cantidad de votos. En algunos lugares, hasta el 80% de la gente votó por Lula. El PT tiene ahora la obligación de recomponerse, porque una de las críticas era que se había convertido en una especie de corte que se había alejado de las preocupaciones de la población. Para el futuro, en el caso de Lula, es más que el PT. Y, en el caso del campo anti-Lula, creo que es mucho más que el Partido Liberal y Bolsonaro. ¿Cómo queda la herencia de esta polarización? ¿Cómo imagina el futuro de estas dos representaciones?

    Primero, me gusta pensar que vamos a mirar hacia el futuro con más representaciones, porque, de hecho, esta polarización no ha sido buena. Cuando miramos al PT y, en realidad, al campo que se organizó en torno a Lula, vemos que no se trata solamente del PT. Mi partido, el PSB, también está ahí, con el vicepresidente Geraldo Alckmin. Queremos mostrar que somos un partido diferente del PT. Estamos juntos por la democracia y por aportar mucho, pero somos diferentes. Creo que hay otros partidos que están construyendo en torno a un proyecto de país. El PSB quiere organizarse para mostrar cuál es el país al que queremos llegar en algunos años y cómo entendemos que podemos hacerlo. También queremos dejarle claro a la población que tenemos diferentes perspectivas sobre lo que Brasil necesita hacer para ser menos desigual, más sostenible y ofrecer más a la gente en términos de calidad de vida. Creo que eso es lo que la política necesita hacer. Ahora bien, en el campo de la derecha tenemos un problema, porque no sabemos adónde quieren llegar. Si miramos al PL, no tenemos un proyecto de país, sino un proyecto diferente.

    ¿Es lo mismo los republicanos y el PL?

    No, creo que son diferentes. Los republicanos también tienen una misión, y crecieron. Renan desempeñó un papel relevante en esta segunda vuelta al señalar que esta derecha es estridente. Por eso, no hay resultados ni propuestas. No funciona, y espero que podamos entenderlo. Ahora hay que mirar a la derecha y preguntarse: ¿para qué país están trabajando? Creo que todavía no lo tenemos claro. Sí tenemos claro cuál es el país que no queremos. De este lado hay una resistencia al petismo y a Lula, pero también hay resultados, construcción de políticas públicas y reconocimiento de los indicadores sociales y económicos. Sabemos adónde queremos llegar y necesitamos mejorar. Del otro lado, no sabemos muy bien. Creo que quedó un poco perdido. Ahora tiene que reorganizarse y, si todo va bien, limpiar el bolsonarismo y mirar hacia una derecha republicana.

    Muy interesante. Yo preguntaba porque, por un lado, Lula es mucho más que el PT y, por otro, Bolsonaro es mucho menos que el conjunto anti-Lula. ¿Cómo se configuran esos dos espacios de cara al futuro? Marina nos dice que, en realidad, espera que no se trate simplemente de una polarización, sino que haya muchos partidos en Brasil. La alianza que apoya a Lula no está conformada solamente por el PT: ella pertenece al Partido Socialista Brasileño, que también acompaña a Alckmin. Al mismo tiempo, marca la diferencia entre el Partido Liberal de Bolsonaro y el Partido Republicano del gobernador de São Paulo. Aspira, probablemente, a una democracia más parecida a la europea, más fragmentada, en la que, manteniendo el presidencialismo, haya muchas representaciones. Que esa división permita construir una sociedad menos polarizada. En el caso del campo nacional y popular que ella representa, que lleva a Lula como presidente, marca las diferencias con el PT. No son el PT y tienen coincidencias, pero también diferencias. En el caso de la derecha, habrá que ver si logran limpiar el bolsonarismo y dejar una derecha más republicana, más democrática y, podríamos decir, menos violenta. Marina, ¿qué mensaje quiere dejarles a los argentinos? Nosotros no tenemos elecciones hasta el próximo año. Vi que Milei fue protagonista aquí, porque apareció dos veces en los debates. Lula le preguntó a Bolsonaro por su amigo Milei y por la famosa motosierra de recorte del gasto. ¿Qué imagen tiene de la política argentina? ¿Qué mensaje quiere dejar?

    Tengo mucho cariño por la Argentina. Me encantaría hablar español, pero no hablo muy bien. Me encanta la forma en que Argentina se moviliza. Creo que, principalmente, las mujeres argentinas se movilizaron en la política durante los últimos años para mostrar la diferencia que hace tener mujeres representando a la población. Las mujeres que están en la política llevan discusiones importantes, y eso me inspira mucho. Me inspira la forma en que Argentina se fue organizando, mirando las cuotas, el aborto y varias discusiones relacionadas con la agenda de las mujeres que aquí, en Brasil, todavía no conseguimos impulsar. Por otro lado, tenemos a este presidente, Milei, que ha hecho poco y necesita ser evaluado por lo que efectivamente entrega. Habla mucho y entrega poco. Está muy lejos de lo que realmente necesita hacer un presidente en un país tan bonito y potente como Argentina. Entonces, mi mensaje es que, como hermanos y vecinos, vamos a mejorar también, porque juntos podemos mejorar América del Sur y ofrecer una respuesta al mundo entero. Creo que vivimos en un continente muy potente, que tiene mucho para aportar. Ahora, principalmente en esta transición energética y cultural que necesitamos hacer, mirando la emergencia climática y la protección del medioambiente, nuestro continente es fundamental y tiene mucha experiencia positiva. Necesitamos barrer a esta derecha, a esta extrema derecha, y organizarnos juntos. Así vamos a crecer juntos y a crecer mejor para todo el mundo. Entonces, dejemos la discusión del fútbol por ahí, porque es divertida, pero, en política, miremos la potencia que tenemos y lo que podemos aportar al mundo. Todavía tenemos muchos desafíos y Argentina va a atravesar un período muy difícil, económica y socialmente. Por eso, hay que inspirarse en nosotros, porque cuando cuidamos nuestro país, las cosas salen bien.

    Cómo Lula sumó 10 millones de votos y rompió la maldición de los oficialismos en la región

    Marina, le preguntaba qué mensaje final quiere dejar para la Argentina, dado que Milei fue protagonista dos veces en los debates, cuando Lula le preguntaba a Bolsonaro por su amigo Milei y si iba a usar la misma motosierra. Marina dice que, primero, reconoce el protagonismo de la lucha de las mujeres en la política argentina, incluso superior al que se ha conseguido en el caso de las mujeres en Brasil. Aspira a que lo que está sucediendo en Brasil sea una inspiración para que, en las próximas elecciones argentinas, se siga la misma ola. También considera que Milei habla mucho y logra poco, que entrega poco. Es decir, que los resultados de sus políticas no coinciden con lo que dice que hace. Al mismo tiempo, sostiene que, si los distintos pueblos de América Latina se unieran, entre ellos Brasil y Argentina, las posibilidades de crecimiento serían muchas. Imagina que la Argentina deberá atravesar un período económico difícil que habrá que superar, pero se muestra muy optimista respecto de la unión de los dos países.

    Marina Bragante, muchas gracias, muy amable por venir aquí a los estudios de Perfil en São Paulo. Ha sido un gran placer.

    Yo soy quien agradece. Muchas gracias.

    LMM

    Fuente: PERFIL POLITICA — ver publicación original.

    Más de Política

    Ver todas →
    EN VIVOLa Mega 98.9 FM