El gasto mundial en centros de datos superará el billón de dólares en 2026 y se duplicará hasta los USD 2,1 billones en 2028, estimó BofA Global Research en un informe, impulsado por la demanda creciente de servicios de inteligencia artificial.
El banco calculó que el mercado global de centros de datos, valuado en USD 275.000 millones en 2022, podría alcanzar los USD 2,93 billones en 2030, más de diez veces su tamaño de hace ocho años.
Según sus analistas, la expansión ligada a la IA generará una tasa de crecimiento anual compuesta del 37% entre 2025 y 2030.
El diagnóstico de BofA se suma a otras proyecciones sobre el ritmo de inversión en infraestructura para inteligencia artificial.
La consultora PwC estimó, en un informe independiente, que el gasto mundial en centros de datos podría superar los USD 30 billones hacia 2050 a medida que la tecnología se expanda a más sectores de la economía.
Los fabricantes de chips y los desarrolladores de servidores figuran entre los principales beneficiados del auge de infraestructura para IA, en particular en Estados Unidos, de acuerdo con el informe de BofA.
El gasto también se volvió una fuente de ingresos de rápido crecimiento para empresas industriales que producen generadores, equipos de construcción, tableros eléctricos y sistemas de refrigeración, rubros que hasta hace poco quedaban al margen del negocio de la inteligencia artificial.
Cuánto cuesta construir un centro de datos
BofA calculó que levantar un centro de datos cuesta en promedio USD 49 millones por cada megavatio de capacidad, de los cuales el 78% corresponde a gastos de equipamiento informático.
Los servidores son el componente más caro, con USD 31,4 millones por megavatio, seguidos por el equipamiento de redes, con USD 4,8 millones.
El resto de las funciones, como tableros eléctricos, distribución de energía, generadores de respaldo y sistemas de refrigeración, cuesta entre USD 100.000 y USD 1,1 millones por megavatio, según el desglose del banco.
Ese 22% restante del presupuesto es el que sostiene a la cadena de proveedores industriales ajena al negocio de los chips.
Esa estructura de costos explica por qué el crecimiento del sector no solo favorece a los fabricantes de semiconductores, también a una cadena de proveedores que hasta hace pocos años quedaba fuera del centro de la conversación sobre inteligencia artificial.
Los centros diseñados para IA cuestan más
Las instalaciones conocidas como neoclouds, centros de datos diseñados específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial, tienen un costo estimado de USD 57 millones por megavatio, por encima del promedio general del sector.
BofA explicó que estas instalaciones requieren menos espacio físico que los centros de datos tradicionales, aunque demandan una infraestructura eléctrica y de cómputo más especializada.
La diferencia de costo responde a la densidad de potencia y al tipo de hardware instalado. Dos centros con capacidad eléctrica similar pueden tener presupuestos de construcción muy distintos según los procesadores, el sistema de enfriamiento y la red que utilicen, señaló el banco en su desglose técnico.
A medida que se expande el uso de inteligencia artificial, los operadores de estas instalaciones deberán prestar más atención a cuán eficientemente convierten cada megavatio de electricidad en capacidad de cómputo utilizable, señaló el informe.
Lo que comenzó como una carrera por asegurar chips avanzados se transformó en una ola de inversión en construcción e infraestructura que, según el banco, ya beneficia a sectores industriales alejados de Silicon Valley.
El informe advirtió que sostener el ritmo de inversión proyectado hasta 2030 dependerá del acceso a electricidad, equipos, financiamiento y capacidad de construcción disponibles, factores que podrían frenar la expansión si no logran acompañar la demanda estimada para 2028.







