Casa Rosada mantiene cautela pública ante la pérdida de la mayoría republicana en el Congreso estadounidense. Pese al resultado, el entorno de Javier Milei sostiene que el presidente norteamericano conservará herramientas ejecutivas para respaldar económicamente a la Argentina.
Javier Milei y Donald Trump se saludan durante una reunión de la Junta de Paz (Board of Peace), el organismo impulsado por el presidente norteamericano. (Foto: gentileza)
El gobierno de Javier Milei procesa los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que dejaron un saldo desfavorable para el Partido Republicano de Donald Trump. Aunque a nivel oficial predomina el silencio, en los despachos de la Casa Rosada admiten que la pérdida del control del Congreso frente a los demócratas fue «peor de lo esperado», en particular por las derrotas imprevistas en distritos conservadores como Texas.
El revés electoral estadounidense encontró al presidente Milei y al canciller Pablo Quirno en vuelo hacia España. En paralelo, dos integrantes de la mesa política gubernamental, el subsecretario de Gestión Institucional Eduardo «Lule» Menem y el vicejefe de Gabinete Ignacio Devitt, monitorearon los comicios directamente desde Washington.
A pesar del cambio en el equilibrio de poder en el Congreso, la administración libertaria proyecta que la relación bilateral se mantendrá estable y no descarta la viabilidad de un apoyo financiero de cara al proyecto de reelección presidencial en 2027.
Para argumentar esta postura, en el oficialismo trazan un paralelismo histórico e institucional según La Nación:
La única voz del oficialismo en pronunciarse abiertamente fue la del director de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira (conocido como Juan Doe). El funcionario vinculado a Santiago Caputo instó al Partido Republicano a «no moderarse» y destacó que el bloque demócrata en el Senado (con 54 bancas) no alcanza los dos tercios necesarios para impulsar un eventual juicio político contra el mandatario.
En su análisis de los liderazgos norteamericanos, el Gobierno tomó nota de la caída política del vicepresidente JD Vance, derrotado en Ohio, pero rescató la victoria en Florida del secretario de Estado, Marco Rubio.
El escenario en Estados Unidos refleja la estrategia de la Casa Rosada en materia de relaciones exteriores indica Infobae: construir vínculos directos con líderes o candidatos específicos, sin establecer redes de contacto con espacios opositores o gobiernos de distinto signo político. Esta dinámica se repite en otras relaciones bilaterales clave:
«Al principio nos va a costar políticamente lo que pasó en Estados Unidos, pero en unas semanas se va a acomodar», evaluaron desde el Gobierno sobre el nuevo mapa de poder en Washington.
Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.












