El Gobierno sigue la evolución de la crisis política y bancaria de Paraguay, pero evita pronunciarse sobre la renuncia de Santiago Peña, uno de los principales aliados regionales de Javier Milei. La Casa Rosada no fijó una posición pública sobre la salida del mandatario, que anunció hoy su decisión de dejar la Presidencia en medio del escándalo por la intervención de Ueno Bank y de un proceso de juicio político impulsado por sectores de la oposición y del oficialismo paraguayo.
En el Palacio San Martín mantienen reserva sobre la situación institucional de Asunción y sus posibles consecuencias para la relación bilateral. El Ejecutivo no comunicó si habrá un pronunciamiento oficial ni si Milei mantendrá contactos con las autoridades paraguayas después de la renuncia. El silencio se produce pese a la cercanía política que el Presidente construyó con Peña y a los distintos canales de diálogo que ambas administraciones desarrollaron durante los últimos años.
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