El presidente de Israel, Isaac Herzog, abrió este miércoles las consultas con los partidos para decidir quién intentará formar gobierno e instó a los dos bloques enfrentados a ceder para evitar una nueva convocatoria electoral. “No todos los compromisos y promesas pueden cumplirse”, afirmó.
Las elecciones del 27 de octubre, las primeras desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, dejaron al bloque del primer ministro, Benjamin Netanyahu, con 53 de los 120 escaños de la Knesset, el Parlamento israelí. El de su rival, el ex jefe del Ejército Gadi Eisenkot, obtuvo 48. Los partidos árabes sumaron 19, según el recuento final de la Comisión Electoral Central.
Herzog, cuyo cargo es sobre todo ceremonial, condenó la “grosería y las expresiones racistas” que se han oído en las últimas semanas contra la minoría árabe, que representa cerca del 20% de la población. No nombró a ningún político. Dijo tener “gran respeto” por esa comunidad.
Netanyahu ha dirigido su ofensiva contra la Lista Conjunta y Ra’am, las dos formaciones árabes que, si se alían con el bloque de Eisenkot, pueden llevarlo al poder. El primer ministro cita las detenciones de varias personas con sobres de dinero el día de la votación y acusa a dirigentes árabes de recibir fondos de Qatar, una imputación que también se ha lanzado contra colaboradores suyos. La policía arrestó a tres sospechosos en el Néguev el día de la votación por sobres con dinero vinculados a Ra’am y a otros cuatro el jueves 29 de octubre, hasta un total de siete; la Comisión Electoral calificó el episodio de caso local y aislado. Su presidente, el juez Noam Sohlberg, ordenó al Shin Bet, el servicio de seguridad interna, investigar una posible financiación desde el exterior. Los informes publicados mencionan a Qatar y Turquía, pero no se han presentado pruebas.
La Comisión auditó 9.069 mesas tras recibir denuncias y no halló nada que ponga en duda la integridad del escrutinio. Aprobó los resultados con 15 votos a favor, 2 en contra y 14 abstenciones. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, dijo que su partido, Otzma Yehudit, no los acepta y pidió detener a los líderes árabes. Medios israelíes informaron de que se investiga al diputado Ayman Odeh, de la Lista Conjunta, por supuestos fondos extranjeros. La formación denunció “persecución política”.
Eisenkot acusó a Netanyahu de intentar “socavar la democracia israelí” y de incitar contra representantes electos. Lo dijo al conmemorar el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin, en 1995.
Ahmed Tibi, líder del partido Ta’al, integrante de la Lista Conjunta, declaró a una radio que los partidos árabes están dispuestos a usar su peso para ayudar a Eisenkot, no a Netanyahu. Este último reclama un “gobierno nacional amplio” bajo su mando y está acusado de corrupción. Eisenkot y sus aliados descartan esa fórmula, que las palabras de Herzog sugerían que podría explorar esa vía. Eisenkot ha advertido además a Netanyahu contra una nueva guerra con Irán junto al presidente estadounidense, Donald Trump, y AFP señala que un conflicto así podría servir al primer ministro para forzar un gobierno de unidad o agotar los plazos hasta otras elecciones.
La oposición israelí interpretó como un argumento más para relevar a Netanyahu el resultado de las elecciones legislativas estadounidenses del martes, en las que los demócratas se impusieron a los republicanos de Trump. Ese día, Trump dijo que había acordado con el primer ministro israelí terminar a fin de año con la ayuda militar de casi USD 4.000 millones anuales. Netanyahu había anunciado en enero, en una entrevista con The Economist, su plan de eliminar esa asistencia en diez años; el memorando vigente, de USD 3.800 millones por año, vence a finales de 2028. Yair Golan, líder de Los Demócratas, el partido más a la izquierda del bloque opositor, dijo que la continuidad de Netanyahu y Ben Gvir puede llevar a Israel a “sanciones internacionales, aislamiento internacional y un choque con Estados Unidos”.
Tras las elecciones de noviembre de 2022, en las que el Likud obtuvo mejor resultado que ahora, Netanyahu tardó 58 días en formar gobierno. Israel celebró cinco elecciones entre 2019 y 2022 por bloqueos repetidos.
Herzog mantendrá dos días de consultas iniciales y después encargará a uno de los dos candidatos formar gobierno en un plazo de 28 días, prorrogable otros 14.












