El periodista, Rodis Recalt, comentó en Ronda de Investigación (RDI) que, “la participación de Argentina es una participación secundaria porque se utiliza ese paso fronterizo que hay pocos controles».
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil hacia Estados Unidos habría involucrado dos aviones, una filtración periodística y posibles tensiones entre Leonardo Scatturice y Santiago Caputo. La investigación busca determinar qué ocurrió durante el traslado y qué relación pudo haber tenido la aparición de una segunda aeronave con la difusión anticipada de información sobre el viaje.
En un nuevo segmento de Ronda de Investigación, por +Perfil, el periodista Rodis Recalt reconstruyó el recorrido de los aviones y explicó por qué surgieron sospechas sobre un posible plan alternativo. Aunque algunas conexiones comerciales están identificadas, todavía hay interrogantes sobre quién contrató el segundo vuelo y cuál era su propósito.
La salida de Bolsonaro y el papel de Argentina
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil habría estado atravesada por una operación de inteligencia en la que, según la reconstrucción de Rodis Recalt, Argentina tuvo una participación secundaria. El periodista explicó que el operativo se habría organizado entre Estados Unidos, la familia Bolsonaro y la CIA. “Argentina tiene un rol secundario. Esto fue una operación que se armó entre Estados Unidos y la familia Bolsonaro, entre la CIA y Bolsonaro”, sostuvo.
Según detalló, el territorio argentino habría sido utilizado por sus menores controles fronterizos. “La participación de Argentina es una participación secundaria porque se utiliza ese paso fronterizo que hay pocos controles, y entonces Argentina termina siendo el lugar desde donde sale Bolsonaro, porque es el lugar más seguro que atravesar, hacer el trámite de migraciones por Brasil, que tenía muchos más controles y que estaba siendo observado Bolsonaro”, explicó.
El segundo avión y la filtración de Infobae
Uno de los puntos centrales de la investigación es la aparición de un segundo avión mientras la aeronave contratada inicialmente esperaba en Posadas para trasladar a Bolsonaro. El vuelo coincidió con la publicación de una primicia de Infobae que afirmaba que el senador ya viajaba hacia Estados Unidos. Recalt identificó al segundo avión por su matrícula: “Ese avión es el avión patente o matrícula N776MA. N, de noviembre, como se dice en el mundo aeronáutico, 776MA”.
La aeronave, según explicó, ya había sido utilizada para trasladar a Lionel Messi a Argentina. También señaló que la empresa Surjet suele contratarla para realizar vuelos privados. Sin embargo, aclaró que no está demostrado quién contrató ese vuelo ni cuál era su propósito. “Ese avión, no se sabe quién lo contrató todavía, ese avión es un avión que ya ha pisado el suelo argentino”, planteó en +Perfil, el nuevo medio de Editorial Perfil.
La hipótesis sobre Leonardo Scatturice y Santiago Caputo
La principal sospecha que circulaba en la Casa Rosada apuntaba a una posible disputa comercial y política vinculada con Leonardo Scatturice, empresario relacionado con Surjet, y Santiago Caputo. La hipótesis era que la filtración habría entorpecido la contratación del primer avión para favorecer una alternativa. Al ser consultado sobre esa posibilidad, Recalt respondió: “Esa es la principal sospecha”.
No obstante, el periodista distinguió entre los vínculos comerciales conocidos y las hipótesis que todavía deben comprobarse. También señaló que la relación entre Scatturice y Caputo estaría deteriorada, aunque no se conocía con precisión el motivo.
Una sociedad en Delaware y los interrogantes pendientes
Durante la conversación, se identificó como propietaria del segundo avión a GLF5629 LLC, una sociedad constituida en Delaware. La estructura societaria dificulta determinar quiénes son sus beneficiarios finales, según se explicó en el programa. Recalt advirtió que la titularidad de una aeronave no necesariamente coincide con la empresa que la explota comercialmente: “O sea, los dueños de las empresas no son los que las explotan comercialmente, se las alquilan a otras empresas, que son las que tienen los permisos para volar y esas cosas”.
En la misma línea, resumió la lógica del negocio aeronáutico: “Es como tener un auto y subalquilarlo para rentar, para ganar plata con tu avión”.
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