La inminente resolución de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) de Colombia sobre la integración entre Tigo y Movistar mantiene en vilo al sector de las telecomunicaciones en Colombia, mientras los operadores más pequeños y diversos actores del mercado advierten sobre los riesgos de concentración y la posible erosión de la competencia.
En los próximos días, el regulador deberá decidir si aprueba, rechaza o condiciona la unión entre Colombia Móvil (Tigo) y Colombia Telecomunicaciones (Movistar), una operación que podría transformar de manera profunda el panorama del mercado móvil en el país.
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El proceso ha alcanzado una etapa decisiva luego de que Tigo y Movistar presentaran dos propuestas de compromisos ante la autoridad de competencia, según información obtenida por Forbes.
En la primera de estas propuestas, las compañías ofrecieron vender el servicio de roaming nacional a operadores como Wom a un precio de 1,6 pesos por megabyte, una medida que la SIC consideró insuficiente.

Posteriormente, los operadores ajustaron la tarifa a 1,4 pesos por megabyte, con el objetivo de mejorar las condiciones del acuerdo y responder a las inquietudes del regulador.
La definición del precio del roaming nacional se convirtió en un punto central, ya que de este valor depende la capacidad real de los operadores de menor tamaño para competir frente a los dos grandes actores que buscan fusionarse.
La posibilidad de que los operadores alternativos accedan a condiciones equitativas en el uso de la infraestructura resulta clave para mantener la diversidad y la competencia en el sector.