EN VIVO La Mega 98.9 FM Facebook · Mega Éxitos 98.9 WhatsApp
Sábado 31 de octubre Sierra Grande · Río Negro
Sierra Grande
--° Cargando clima…
    Último momento
    Detectan 319 extensiones maliciosas de Google Chrome que manipulan las búsquedas y ponen en riesgo a millones de usuariosIan Gillan, histórico vocalista de Deep Purple, fue hospitalizado de emergencia a los 81 añosQué tomar en cuenta antes de correr si tenés presión altaAlemania se suma a la ola de protestas lideradas por la Generación Z en Europa: miles de personas se movilizaron en todo el paísBinance anunció que cubrió aproximadamente el 90% de las pérdidas por el hackeo millonarioDólar: el superávit de cuenta corriente volvió a aumentar y acumula seis meses con resultado positivoNegociaciones y pedidos: por qué el Gobierno no logra avanzar con la ley MalvinasEl Banco Central compró USD 1.395 millones en octubre y reforzó las reservas

    Fernando Signorini reveló el lado más íntimo de Maradona y cómo el personaje terminó «matando» al Diego

    Publicidad
    SEGURIDAD
    REMIS BASE
    PROMO RADIO MEGA
    MEGASTUDIO
    abertura
    promo
    lubri
    ISP
    TENZI
    Fernando Signorini reveló el lado más íntimo de Maradona y cómo el personaje terminó «matando» al Diego

    “Maradona fue impiadoso con Diego, lo arrastró por todos lados, lo llenó de chichones y, en definitiva, yo creo que lo terminó matando”, dijo Fernando Signorini esta semana en un nuevo aniversario de la muerte del Diez. Para el Profe, esa convivencia entre dos personalidades tan diferentes terminó creando un genio casi inexplicable para el fútbol, pero también tuvo un costo devastador para la persona que estaba detrás del ídolo.

    El histórico preparador físico compartió casi once años con él y conoció de cerca sus contradicciones, sus momentos de alegría y también el deterioro que provocó la adicción. En una entrevista con Clarín, repasó los episodios que marcaron esa relación y recordó cómo era Diego lejos de las cámaras.

    Cuando le preguntan qué significó Maradona en su vida, Signorini responde que fue un «duende». “Yo estaba casi condenado a una vida monótona, aburrida, gris. Y él la llenó de burbujas y de colores”.

    Publicidad
    RADIO
    ten
    isp

    Signorini siempre distinguió al Diego íntimo del personaje público. Al primero lo recuerda como un pibe cariñoso, que se aferraba a su mamá cuando ella lo abrazaba. Maradona, en cambio, “era directamente insoportable”.

    La historia entre ambos comenzó en Barcelona, en mayo de 1983. Signorini había viajado desde Lincoln para ver entrenar a César Luis Menotti. El 28 de junio estaba en la puerta del Camp Nou cuando vio llegar a Diego.

    Aquel encuentro sería el comienzo de una relación que trascendería el fútbol. El 24 de septiembre de ese año, Andoni Goikoetxea le fracturó el tobillo a Maradona. Según Signorini, a partir de esa lesión Diego sintió que necesitaba una atención más personalizada y le propuso convertirse en su preparador físico. Años después, el Profe reconoció a Goikoetxea en Madrid y le agradeció «lo que había hecho» por él.

    En Nápoles, la fama de Diego había alcanzado dimensiones difíciles de imaginar. La vida cotidiana se había convertido en una sucesión de multitudes, exigencias y situaciones imposibles de controlar.

    Signorini lo resume con una imagen contundente: “Vivir con Maradona en Napoli era como vivir en una pelopincho con un tiburón”. Una mañana, después de una cena en un restaurante en el que la gente los había desbordado, decidió planteárselo mientras iban al entrenamiento: “Yo con Diego voy hasta el fin del mundo y con Maradona no voy ni hasta la esquina”.

    La respuesta del Diez, acompañada por una sonrisa, fue tan sencilla como reveladora: “Tenés razón, pero si no fuera por Maradona, yo estaría en Fiorito”.

    Signorini asegura que, en los últimos años que compartieron, la adicción fue transformando a Diego. “Dejó de ser él para hacer lo que la droga había hecho con él”, describe.

    En Nápoles, después de visitar una comunidad terapéutica, le llevó un libro que uno de los jóvenes internados le había dedicado con una frase que todavía recuerda: “No hay un lugar en el mundo tan seguro como para esconderse de uno mismo”.

    Antes del Mundial de Estados Unidos 1994, el preparador físico lo entrenaba de noche, en un campo de La Pampa con trabajos por demás exigentes.

    Durante el Mundial estaba en la habitación contigua cuando le comunicaron a Maradona el resultado positivo del control antidopaje. “Le pegó a la pared porque escuchamos el ruido del otro lado”, recuerda.

    Para Signorini, aquel episodio fue el desenlace de “una instrumentalización brutal que se hizo de él”. Sostiene que la presencia de Diego había sido utilizada para potenciar la venta de entradas, los derechos de televisión y los patrocinadores.

    La última vez que Signorini vio a Diego fue durante el velatorio de su padre. “El último abrazo que nos dimos”, recuerda. Tiempo después, cuando Maradona dirigía a Gimnasia y Esgrima La Plata, uno de sus ayudantes lo llamó para decirle que Diego quería hablar con él.

    Signorini puso una sola condición: “Decile que yo voy, pero para hablar con él y con nadie más”. El encuentro nunca se concretó. “Después no me volvieron a llamar”, cuenta.

    Fuente: Diario Río Negro — Regionales — ver publicación original.

    Más de Deportes

    Ver todas →
    EN VIVOLa Mega 98.9 FM