
El alto al fuego acordado entre EEUU e Irán días atrás lejos estuvo de terminar la tensión en Medio Oriente. El acuerdo mostró su debilidad, luego de que ambos lados del mostrador elevaran reclamos sobre el alcance de la tregua temporal. Entre los principales puntos de demanda, desde Teherán exigieron que el acuerdo incluya al Líbano, a raíz de la persistencia de los ataques de las fuerzas israelíes sobre la capital, Beirut. Inicialmente, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que dicho conflicto «era una escaramuza separada» aunque tras las amenazas iraníes, el líder republicano busca llegar a un entendimiento que reabra definitivamente el estrecho de Ormuz.
En este contexto, este sábado se erige como una jornada clave ya que se celebran negociaciones entre Irán y EEUU en Islamabad, Pakistán. Ambas delegaciones se encuentran llevando adelante una reunión trilateral con intervención del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, con el vicepresidente J.D. Vance en representación de EEUU y el presidente del Parlamento iraní Mohammad Baqer Qalibaf del lado persa.

Irán advirtió que no reanudará el tránsito en el estrecho de Ormuz mientras Estados Unidos no acepte un “acuerdo razonable”, según una fuente cercana a las negociaciones citada por la agencia Mehr. La misma fuente aseguró que no hay apuro por avanzar y que, por ahora, no está definida una nueva ronda de diálogo.
En ese marco, desde Teherán remarcaron que no habrá cambios en la situación del paso estratégico hasta que Washington modifique su postura. “Irán no tiene prisa, y a menos que EE UU acepte un acuerdo razonable, no habrá cambios en la situación del estrecho de Ormuz”, sostuvo la fuente, que también confirmó que no se fijaron ni fecha ni lugar para futuras conversaciones.
Además, señalaron que durante los encuentros se presentaron propuestas que consideran viables y responsabilizaron a Estados Unidos por la falta de avances. “Irán presentó iniciativas y propuestas razonables durante las conversaciones. Ahora le corresponde a Estados Unidos abordar los temas con realismo. Así como el Gobierno estadounidense falló en sus cálculos bélicos, hasta ahora también se ha equivocado en las negociaciones”, concluyó.

El papa León XIV afirmó este domingo que está “más cerca que nunca” del pueblo de Líbano y llamó a las partes en conflicto a buscar la paz, al tiempo que subrayó la obligación moral de proteger a la población civil frente a los efectos de la guerra.
Durante el rezo del Regina Coeli en la plaza de San Pedro, el pontífice expresó su cercanía en un contexto atravesado por la violencia y la incertidumbre. “Estoy más cerca que nunca, en estos días de dolor, miedo y esperanza invencible en Dios, del querido pueblo libanés”, sostuvo ante los fieles.

Arabia Saudita aseguró que logró restablecer gran parte de su capacidad energética luego de los ataques contra sus infraestructuras, en un intento por garantizar la estabilidad del suministro. El Ministerio de Energía informó que las instalaciones afectadas ya volvieron a operar, reforzando la fiabilidad del sistema.
Según el comunicado oficial, los daños iniciales habían generado una pérdida significativa: cerca de 700.000 barriles diarios en el oleoducto Este-Oeste, además de una caída de 300.000 barriles por día en el yacimiento de Manifa y otra reducción similar en el campo de Khurais.
No obstante, las autoridades indicaron que el oleoducto recuperó su capacidad de bombeo, que ronda los siete millones de barriles diarios, y que la producción en Manifa ya fue restablecida. En tanto, en Khurais continúan los trabajos para normalizar completamente la actividad.

Los ataques israelíes contra el sur del Líbano continuaron durante la madrugada del domingo, según informaron los medios locales, mientras las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán no lograron un acuerdo. Aviones de guerra israelíes atacaron dos ciudades libanesas, mientras que una tercera fue bombardeada con artillería, según informó la agencia estatal de noticias National News Agency.
Un cuarto ataque contra una vivienda en la localidad de Maaroub tuvo como objetivo a una familia de más de siete miembros, causando muertos y heridos, según informó el medio. Se registraron más ataques en toda la región durante la noche del domingo al domingo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la presión sobre Irán al anunciar que bloqueará el estratégico estrecho de Ormuz si el régimen de Teherán decide rechazar la “oferta final” presentada por Washington en el marco de las negociaciones que se realizaron en Pakistán. La advertencia se da en un contexto de extrema tensión en Medio Oriente, donde el control de esa vía marítima —clave para el tránsito global de petróleo— se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto entre ambas potencias.

Irán decidió poner en pausa el proceso diplomático con Estados Unidos tras el fracaso de las últimas conversaciones en Islamabad. Según medios estatales iraníes, el gobierno no tiene previsto retomar el diálogo en el corto plazo, marcando un endurecimiento en su postura tras una ronda sin resultados.
Desde Teherán aseguran que no existe urgencia por volver a negociar y condicionan cualquier avance a un cambio de posición por parte de Washington. En particular, sostienen que no habrá modificaciones en la situación del estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos acepte lo que consideran un acuerdo “razonable”, manteniendo así uno de los principales focos de presión en la disputa.
El fracaso de las conversaciones, que se extendieron durante toda la noche, profundizó el cruce de declaraciones entre ambos países. Mientras el vicepresidente JD Vance calificó el resultado como negativo para Irán, desde el entorno iraní respondieron que el revés impacta más en Washington, en un escenario donde la tensión diplomática sigue en aumento.

Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán terminaron en un punto muerto tras una extensa ronda de reuniones en Pakistán que se prolongó durante horas sin lograr avances sustanciales. A pesar de la intensidad del diálogo, las diferencias en los temas centrales impidieron cualquier tipo de acuerdo.
El principal obstáculo se concentró en dos ejes: el programa nuclear iraní y la situación del estrecho de Ormuz. Washington exigió que Teherán renuncie a sus reservas de uranio altamente enriquecido, mientras que Irán se negó a hacerlo. Al mismo tiempo, el control del paso marítimo se convirtió en una herramienta de presión, ya que las autoridades iraníes evitaron comprometer su reapertura sin garantías concretas.
A esto se sumó el reclamo iraní de levantar sanciones y desbloquear miles de millones de dólares en activos congelados, una demanda que tampoco encontró respuesta favorable. Con ambas partes firmes en sus posiciones, las negociaciones quedaron estancadas, reflejando que las diferencias estructurales pesan más que cualquier intento de acercamiento diplomático.
Según el líder de los negociadores iraníes, Mohammad Bagher Ghalibaf, Estados Unidos no logró ganarse la confianza de la delegación iraní en las conversaciones celebradas en Islamabad. “Antes de las negociaciones, hice hincapié en que tenemos la buena voluntad y la determinación necesarias, pero debido a las experiencias de las dos guerras anteriores, no confiamos en la otra parte”, publicó Ghalibaf en X después de las 21 horas de conversaciones.
“Mis colegas de la delegación iraní presentaron 168 propuestas constructivas y con visión de futuro, pero la parte contraria finalmente no logró ganarse la confianza de la delegación en esta ronda de conversaciones». «Estados Unidos comprendió nuestra lógica y nuestros principios, y ahora es el momento de que decida si puede ganarse nuestra confianza o no”, añadió Ghalibaf en su publicación.
Tras una negociación maratónica en Islamabad, Pakistán, Irán anunció que el diálogo con Estados Unidos se extenderá a una segunda instancia, en un intento por sostener las conversaciones pese a la falta de avances concretos. De este modo, no hubo acuerdo entre Washington y Teherán. Las delegaciones mantuvieron más de 20 horas de reuniones, en el marco de un proceso mediado para transformar el actual alto el fuego —vigente por dos semanas— en un acuerdo de paz duradero.
Durante los encuentros, los equipos técnicos comenzaron a intercambiar propuestas y documentos, pero las diferencias estructurales siguen intactas. El principal punto de conflicto continúa siendo el programa nuclear iraní: Washington exige garantías firmes de que Teherán no desarrollará armas atómicas, algo que Irán rechaza en los términos planteados.