Cerca del 18% de la población mundial padece hinchazón abdominal al menos una vez por semana, según un estudio publicado en Gastroenterology. El síntoma rara vez se presenta de forma aislada: más de la mitad de quienes reportandolor abdominal o náuseas frecuentes también conviven con él. Un gastroenterólogo consultado por Parade señala que, cuando no hay una condición crónica de base, la respuesta suele esconderse en un hábito dietético que pocos pacientes anticipan.
“La hinchazón abdominal es un desafío diagnóstico porque puede tener muchos orígenes distintos”, explica el Dr. Andrew H. Moore, gastroenterólogo de Endeavor Health y jefe de la sección de Gastroenterología del Swedish Hospital. “No suele haber una causa simple con una solución simple. Puede deberse a intolerancias alimentarias, cambios en la motilidad intestinal, síndrome de intestino irritable (SII), exceso de gas intestinal o una combinación de factores”, destacó.
El médico pregunta lo que nadie espera
Cuando un paciente sin condiciones crónicas diagnosticadas —como la celiaquía— consulta por hinchazón persistente, Moore orienta el interrogatorio hacia la dieta. La pregunta que casi siempre hace es: ¿masticas chicle sin azúcar?
La razón es concreta: los chicles sin azúcar contienen alcoholes de azúcar —como el sorbitol, el xilitol y el manitol—, también denominados polioles, que el organismo no absorbe de manera completa. Cuando estos compuestos llegan al intestino grueso, las bacterias presentes los fermentan, un proceso que genera gas en exceso y que puede derivar en hinchazón y cólicos. Además, los polioles atraen agua hacia el intestino, lo que puede provocar diarrea osmótica, una reacción temporal que cede al eliminar el desencadenante.
Hay un segundo mecanismo que contribuye al problema, y aplica tanto al chicle sin azúcar como al convencional. Según Moore, el movimiento repetitivo de masticación aumenta la producción de saliva y, con ella, la deglución de aire. Ese aire desciende por el esófago hasta el estómago y los intestinos, donde se acumula. Si el cuerpo no lo expulsa a través del eructo, el especialista advierte que se suma al gas ya producido por la fermentación de los polioles.
Los efectos dependen de quién y cuánto
El umbral de tolerancia varía considerablemente de una persona a otra. Moore advierte que los pacientes con SII pueden presentar síntomas con apenas 5 gramos de ciertos alcoholes de azúcar —equivalente a tres o cuatro piezas de chicle por día—, mientras que otras personas, sin esa condición, pueden consumir cantidades mucho mayores sin experimentar molestia alguna.
Además, una investigación de la Universidad de California en Davis (UC Davis), publicada en la revista Cell, identificó que la capacidad del organismo para tolerar el sorbitol —uno de los alcoholes de azúcar más comunes en el chicle sin azúcar— depende en gran medida de la composición del microbioma intestinal. El estudio encontró que la reducción de bacterias del tipo Clostridia, capaces de descomponer el sorbitol en el intestino grueso, deriva en intolerancia a ese compuesto, con síntomas como hinchazón, calambres y diarrea.
Moore aclara que no existe evidencia de que el consumo excesivo de chicle sin azúcar cause daño grave o permanente al intestino. Sin embargo, quienes ingieren cantidades muy elevadas de chicle con sorbitol —más de 16 piezas diarias— pueden experimentar diarrea, malabsorción de nutrientes y pérdida de peso. El especialista subraya que se trata de casos excepcionales, y que lo más frecuente es que el exceso de consumo produzca síntomas similares a los del SII: gas, hinchazón y diarrea, sin afectar la absorción de nutrientes.
Tres pasos para determinar si el chicle es el problema
Para quienes sospechan que el chicle sin azúcar podría estar detrás de su hinchazón, Moore propone una estrategia escalonada:
- Eliminar el chicle sin azúcar durante dos semanas y observar si los síntomas mejoran.
- Si la hinchazón cede, reintroducirlo en cantidades menores. “Si mascabas cuatro o cinco piezas por día, probá con una o dos”, sugirió el médico.
- Leer las etiquetas con atención y considerar cambiar a una marca con un edulcorante diferente, ya que la sensibilidad puede variar según el tipo de poliol.












