Millones de personas en todo el mundo salen a observar aves, fotografiar mariposas o registrar plantas silvestres. Lo hacen por placer, casi siempre sin sospechar que cada comentario que dejan en plataformas gratuitas como eBird o iNaturalist podría contener información valiosa para la ciencia. El problema era que esos datos quedaban sepultados bajo millones de anotaciones que ningún equipo de investigación podía revisar de forma manual. ¿Cómo acceder a registros sobre la forma en que distintas especies se relacionan entre sí, ya sea al polinizar una flor, competir por alimento o depredar a otro animal? Documentar esas dinámicas en el campo exige vigilancia continua, algo que ningún grupo de científicos puede sostener las 24 horas del día en cada rincón de un ecosistema. Sin embargo, cientos de millones de aficionados a la naturaleza ya lo hacían sin saberlo cada vez que anotaban lo observado en una plataforma digital.
IA y ciencia ciudadana: un estudio muestra cómo millones de observaciones en línea alimentan la investigación ecológica








